lunes, 11 de abril de 2011

DESDE LEJOS NO SE VE

En el momento que apretás el botón para sacar una foto te sometés instantaniamente al recuerdo. A que esa foto sea el objeto de alegría, de tristeza o de nostalgia. Del pasado, de un momento específico que querías guardar en algún lugar de tu cabeza con una o más personas. Las consecuencias de ese instante suelen generar que uno quiera borrar aquel instante en algunos casos específicos. Ese celular, el de los malditos recuerdos. Esa computadora, llena de albumes que amagan con entrar nuevamente en tu vida. Esos portaretratos con una persona que no querés que este más en la mesita de luz de tu pieza diciendote al oído "no me borrés, todavía estoy". ¿Qué hubiese sido de la vida sin las fotos ? Me gustaría no poder ver al otro por una imágen, que el único contacto sea el personal y no por otro medio. Que el recuerdo venga solo y no mirandolo. Que no exista más el facebook ni las redes sociales. Que no puedas ver nada. Que no existan más las cámaras de fotos por unos meses. No lo digo para ofender el oficio del fotógrafo que se encarga de mostrar la realidad. Pero me gustaría jugar a eso, a vivir sin imágenes. A que todo sea imaginación o realidad. Fantasía, ficción o lo que haya. No hay mas fotos que puedan tocar un síntoma indeseado. No hay más fotos que estén siguiendote en algún lugar del mundo. No hay más viajes. No hay mas recuerdos. Eso, no hay mas recuerdos. Ahora, hay presente.

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