La madrugada tiene algo especial. No sabría como definirla. Tengo la teoría que cuando dormís con alguien, sea amigo, amiga, novio, novia, fija (no se duerme con las fijas en realidad) o simplemente alguien que estás conociendo sin rótulos o compromisos, salen las mejores charlas en el momento previo a dormir. Cuando apagás la luz, la televisión y queda todo en silencio. Cuando se te viene el día la cabeza. Cuando la almohada te pide un poco de canalización mental. Cuando simplemente necesitás largar todo. Están solo esa persona y vos. Cuando era chico y venía algún amigo a dormir a mi casa siempre proyectabamos lo que ibamos a ser de grandes, o de las compañeras de grado, de los primeros amores, del valor de la amistad, de empezar a sentir algo por alguién o de si ibamos a seguir viendonos años más tarde. El tiempo pasa, las charlas pasan y los temas pueden pasar, siempre queda el amor (parece una frase hecha). En la secundaria hablás de los chapes, se acerca de a poco el sexo, hasta que finalmente se convierte en "el tema" a tratar. Aunque nunca dejás de comentar de las chicas del colegio, de las que bajas para ver en el recreo o esperás encontrarte en el boliche para ver si le podés robar una palabra o el icq. Cuando te vas curtiendo, haciendote cada vez más grande pensás en la rutina. Del laburo, de la facultad, de vivir solo, de la guita, de si llegás a fin de mes, de si podes ahorrar para comprarte un auto y los proyectos personales.
Cambian las personas, ya no dormís tanto con amigos y dormís con alguna chica. A mi me pasa que si duermo con alguien que estoy saliendo o curtiendo nada más, sin o con el rotulo de algo formal, me salen los temas más sensibles en ese momento. Ademas es como que me agarra la melancolía en su estado más puro. Me vuelvo cariñoso y un poco pelotudo también. El cariño y la pelotudes van un poco de la mano al fin y al cabo. Pero es ahí, en esa oscuridad más negra que nunca, en el silencio más silencioso de todos, en esa televisión nunca tan apagada y en esa calle sin tantos autos ni tanto ruido, que estoy sensible al dialogo fácil. O más necesitado de un abrazo también. Sin dudas, muchas veces dormí con mujeres que no significaron nada, y así y todo les sacaba temas personales. Las minas habran pensado que loco o que pelotudo es este flaco. Venían al sexo fácil y el pibe les complicaba la vida con algo que no estaban dispuesta a hablar. Hoy pensé mucho en todo esto. En plena madrugada, donde mejor me muevo lo terminé de deglutir. Y es ahora, mientras guardo los aritos de una persona que durmió conmigo, que no sólo necesito afecto en estos momentos de melancolía extrema. Me gustaría contarle que quiero ser cuando sea grande.
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