lunes, 18 de abril de 2011

CABLE A TIERRA

El amor nos genera miedo. Es algo que está instaurado en la sociedad. En cualquier circunstancia y en cualquier momento. Cuando disfrutamos en su estado más puro de estar con alguien, nos agarra el temor a que nos dejen o que sea todo demasiado perfecto. Que sea un flash. Un momento. Que de repente todo pase a la nada misma. Cuando la relación se cae a pedazos, el miedo pasa por otro lado. Quiza por perder la rutina que adquiriste con esa persona. El miedo a estar solo. A tener que bancarsela sin el otro. Sin tu mano derecha o tu otra mitad. Todo eso hace a no terminar una relación por miedo a lo que viene. Por tener que salir a curtir la vida de manera solitaria a nivel sentimental. Cuando está consolodida la relación, tenés miedo de entrar en la inestabilidad. Parecería ser que todo es una sucesión de miedos. Es entendible que el amor va de la mano con el miedo. En esté ultimo tiempo pienso que el amor es lo más humano que tenemos. Es el síntoma que te distrae de todos los problemas. Estar con alguien que te hace sentir que te quiere es algo impagable. Que se preocupe, que te pregunte por tus cosas, que te diga "te quiero". Un simple te quiero puede ser mucho más fuerte que un miedo. Puede transformar un día feo en el días más soleado de tu vida. Es el poder de transformar las cosas. Me puede costar dormir, el insomnio me puede vencer casi sin pedirme permiso, pero cuando duermo con alguien que me tranquiliza se vencen todos los obstáculos. Una caricia, un mimo o un abrazo en la mitad de la noche sirve para que una vez que cerrás los ojos, los conflictos del día queden al margen. Es más importante de lo que uno cree. Para los que sufrimos el insomnio, el hecho que alguien que queremos se acueste al lado nuestro funciona como terapia. Remplaza a cualquier medicina, a cualquier pastilla o a cualquier método de combate contra el sueño. Levantarse a la mañana con la persona que vos querés, mirandote a los ojos, es algo que no se negocia. Creo que deberíamos dormir más de a dos. Creo que deberíamos incorporarlo como un método de combate contra el sueño. Yo creo en mi cable a tierra, y con eso basta.

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