Desde que tengo uso de razón, siempre me fueron bien las materias teóricas. Nunca las prácticas. Si me remontó tanto a la primaria como a la secundaria, historia era mi fuerte. Siempre me sacaba diez. Tenía una facilidad especial para recordar las fechas claves. Lo mismo que con el resto de las materias de esa índole. Por eso, en cierta forma seguí derecho. Más alla de lo repetitivo que es estudiar leyes, encontré en esa carrera una cierta facilidad.
En cuanto a lo práctico, las materias como matemática o contabilidad, en la secundaria, me complicaban la vida. Siempre me las llevaba o en su caso, las aprobaba con uñas y dientes. Las odio, las aborresco y me prometí nunca más estudiar un límite o hacer una cuenta. Por ahora, cumplí. Hoy pensaba que en los demás aspectos de mi vida, me pasa lo mismo. La teoría me resulta fácil, cuando hablo con mis amigos o mis amigas se me hace simple decirle lo que tienen que hacer ante determinada situación. Inclusive cuando ellos me dicen a mì lo que tengo que hacer también parece muy facilongo. Pero cuando llega el momento de que yo lo aplique a la práctica, no puedo. Supongo que a todos les pasa. Pero a mi me sobrepasa. La práctica me satura, no me deja en paz. A veces me lastima. Hoy no. Ya no escuchó teorías, o las escuchó pero al momento de usarlas comienza a jugar el bocho. Y aplicó lo que me sale. Si tengo que tirar una piedra y que no la agarré nadie, lo hago. No tengo problemas. Ya estoy más alla del bien y el mal. Ya no me importa las consecuencias. Perdí tantas veces, que hasta me acostumbre. Capaz que hasta duela menos.
La tranquilidad, los errores, la manija, los mambos, los problemas, la política, la intelectualidad, los estados de ánimo, la intranquilidad, el exceso, el sexo, la música, el cine, la notebook, los libros, la facultad, el equipo de música, el llanto, la felicidad, los pibes, las salidas, las previas, la cancha, mi equipo, mis minas, mis no minas, mis amores perdidos, mis amores no perdidos, mi recuperación, mi recaida, los redondos, mis utopías, el laburo, mis argumentos, mi debilidad, mis consecuencias, mi saturación, la comida, el insomnio, el bondi, el subte, el auto, el ipod, la seriedad, las risas, las copas, el alchol, los vicios, la pasión, la rutina ... el amor... al fin y al cabo... alma mía, no vas a regatear! diría el indio... claro que no voy a regatear... es la vida que elegí! y la que contextualiza absolutamente todo... no la cambio por nada...
Igualmente, a todo esto, que lindo sería que me empiece a gustar la matemática....
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