Hace unos meses me propuse dejar de escuchar Calamaro por un tiempo. Hoy rompí aquella vieja promesa.
No es que lo dejé de escuchar por algo o por alguien en particular. Simplemente quería cambiar la nostalgia de mi cantante y autor preferido para volver a mis raíces: los redondos, Divididos, La Renga y por qué no, Ataque 77. Estuve todo este lapso dandole duro a discos viejos y epocas de oro.
El domingo, de por si, es un día que siempre odie. De chico, me acuerdo del programa "sorpresa y media", cuando terminaba ponían una canción de estopa y tiempo después, "para no olvidar" de Los Rodriguez. Cuando sonaba alguno de esos temas, era un rato de futbol de primera y a dormir. Arrancar la semana de nuevo.
Ya de grande, es arrancar la rutina, el laburo y la facultad. El stress y lo mismo de siempre todos los fucking días. Los domingos son nostalgicos, melancolicos y sentimentales. Por más que juegue River, vaya a la cancha y me descargue, cuando llega la noche, me acuesto y se me vienen todos los mambos a la mente. Por eso, decidí escuchar un rato de Calamaro, primero yendo a comprar la pizza para cenar escuchando su disco "on the rock" y ya ahora, entrando la madrugada con los clásicos temas que te ponen la piel de gallina.
Andrés tiene ese poder conmigo. De sacar las miseras que tengo dentro mío y transformarlas en amor puro. En tener la varita magica para decirme lo que yo quiero escuchar en el momento indicado. De entender el mismo dolor que tuve yo varias veces en mi vida. De describir con claridad los sentimientos que pocos autores logran. De ser el icono de los amores perdidos. De tener esa poesía calamaresca, unica y tan importante para mi vida.
Te pido perdón Salmón, por abandonarte todo este tiempo. Prometo que no va a volver a repetirse. Y vos sabes que a pesar de todo, TE QUIERO IGUAL.
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