martes, 31 de agosto de 2010

EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN

La vida no es una novela. No todas las historias tienen final feliz. Simplemente tienen un final, al cual tenemos que someternos. En mi caso, me acostumbre a que terminen mal. Juro y recontra juro que es lo peor que te puede pasar. Una macha más en el camino, una piedra que obstaculiza el desarrollo normal de mi cabeza y un deseo de retroceder el tiempo para que ese final no termine de esa forma. Esta escrito, no podemos modificarlo. Volver atras implicaría entrar de nuevo en una situación, un hecho o una anécdota con ese alguien que te llego a unir tanto. Los recuerdos son maravillosos, siempre y cuando no tengamos que afrontar el pasado. Pero lamentablemente el pasado está. Nos carcome, nos hace retroceder casilleros al camino de la evolución. Es una sensación angustiante saber que diste determinados pasos para olvidarte de alguien y meses después volver al casillero del cual de a poco ibas saliendo. No importa si ese alguien lo vale o no. Por un instante, es bueno pensar en uno mismo. No interrogarse tanto de por qué ese alguien actuo de determinada forma, si es mala persona, si tiene mambos, si le gusta ser así o si no se da cuenta. Uno tiene que pensar en uno, respetando al otro como límite. Eso es lo principal, respetar al que tenemos al lado. No hacerlo sufrir ni hacerlo sentir inferior. Si sabes que a esa persona le pasan cosas, no podes meterlo en tus mambos, darle una bienvenida a tu vida nuevamente.

Hoy ví una película que me hizo llorar después de mucho tiempo. Soy una persona suceptible, soñador e incluso deformo realidades y las ficciono. Sin embargo, mi llanto no tiene nada que ver con esas caracterìsticas. Hacía tiempo que no me sentía tan identificado con un personaje. "El lado oscuro del corazón", el título de por sí dice mucho. Cuando te enamoras de alguién del cual no te debes enamorar. En realidad, pasa seguido eso, no solo en las películas sino también en la vida misma. Lo que diferencia a esta película del resto es la profundidad, la sencillez y el vuelo con la que fue contada. El protagonista se deshacía de las mujeres que "no lo hacían volar", tenía un botón al lado de su cama y una vez que lo tocaba, la mujer en cuestión caía. La mayoría terminaba así. El tipo era un soñador, un poeta que quería vivir de eso, de su arte. Por cuestiones obvias, vivir del arte en este país es muy díficil. Igualmente seguía luchando por sus sueños, por su vocación y por sus ganas de mostrarle a la gente que él nació poeta. Cuando menos lo espera, se enamora de quien menos espera: una prostituta. No cualquier prostituta, una mina intelectual, que leía, que incluso sabía los mismos poemas de Benedetti de memoria que él . Lo atrapó por completo, sin importar su trabajo de puta y su ambiente. El eje me parece fantástico y totalmente relacionado a lo que siento yo, y sin duda, muchísima gente que la vivió. El amor ciego, el amor dañino, traicionero, opaco y hasta insaluble. Pero una vez que te acostás en la cama con esa persona, volas, y volas. No te importa la traición ni tu salud mental y que eso te generé un estado de dependencia hacia esa persona. Es más fuerte ese momento, esa piel en la cama, esa conexión, estar horas y horas compartiendo el placer carnal. Sentirla, necesidad de abrazos constantes, esa caricia antes de irte a dormir que funciona mucho mejor que una dosis de alplax y rivotril. Esa tranquilidad mental de estar durmiendo con la persona que queres, de fumarte un pucho con ese alguien y focalizarse sin que haya fantasmas en los alrededores para molestarte.

La angustia es el peor sintoma del hombre, creí que la incertidumbre le ganaba, pero me di cuenta que la angustia es más fuerte. Escribir con los ojos con lagrimas no es lo mismo que el nerviosismo de una respuesta o esperar una situación. El llanto no es debilidad, es largar lo que uno tiene acomulado. Es recomendable y gratificante que nos pase. No solo cuando sentimos algo fuerte por ese alguien sino también cuando vemos una película que nos llega al alma o escuchamos una canción cuya letra nos mueve hasta el dedo índice del pie. Todo es una sucesión de sentimientos. Así como hoy la angustia le gana a los demás. Tal vez mañana me levanté a la mañana con otra sensasión.

Abramos nuestras mentes si sabemos que vamos a pisar el palito, que nos vamos a tirar a una pileta sin agua o que ya sabemos que nos vamos a mandar una cagada, no lo hagamos. Hay que ganarle al impulso, por más imposible que parezca. Pensar en uno mismo. En la salud mental de uno. Pero nunca jamás vivamos sin amor, elijamos siempre a una persona "que sepa volar". Y que ese sepa volar no sea una locura daniña, sino que sea una locura sana y que se pueda compartir. El lado oscuro del corazón siempre va a estar dentro de uno, simplemente hay que descubrirlo. Luego de eso, por inercia o destino, llega la felicidad y ese alguien que realmente merecemos.

A pesar de los golpes recibidos, yo creo en el amor a través de los años.

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