¿ Sabés lo que pasa pibe ? Las minas se sacan un pendejo de la concha y te lo pasan por la cara, juegan con tu desesperación. El tachero es una persona que a veces puede inventarte la historia más poco creíble del mundo, que se garchó a Luciana Salazar y a Pampita juntas y otras mentiras que ni ellos se la creen (o se la creen para divertirse y que el tiempo pase más rápido). Tienen el glamour de decir este estilo de frase, que no es más que el resumen del día de hoy. Lo que hablamos a la tarde con Andy en el auto mientras me cagaba a pedos, como de costumbre, de por qué las minas juegan con nostros. De que son tremendas hijas de putas, que nos tienen ahí y que nos hacen caer en sus jueguitos. No hay que generalizar. Hay de todo, pero el promedio es considerablemente alto en relación a ese estilo de minas. Yo gritaba defendiendo con uñas y dientes a diversas minas que salí, que no salí o que utopicamente me hubiese gustado salir. Para él, las cosas eran muy simples: no servía, ni sirve ni servirá ninguna. Eran todas unas hijas de puta. Lo peor de todo, es que tenía razón. A veces intento defender lo indefendible, para sentirme un poco mejor conmigo mismo. Y hay mujeres que hagan lo que hagan, que por mas que tomen un curso de cómo no ser tan hija de puta, lo van a seguir siendo, porque de eso no hay cura ni remedio, es de raíz. Como soy una persona bastante sentimental, romántica o soñadora intento no ver ese lado oscuro feménino. Se que lo tienen, pero a mi no me gusta quedarme con eso. Y despúes me doy cuenta que cuando me siento a escribir, nunca escribo de la mujer bonita, sin mambos, perfectita, que me trata bien y me vende frases cursis. Termino escribiendo de la que me hizo mierda, de la que me generó dependencia emocional y física. O de la que nunca tuve y me gustaría tener. O de la que termine mandando a la mierda por no encasillar conmigo. Entonces, es ahì, en ese momento, cuando las palabras de mi amigo son totalmente verídicas, y no hay planteo para hacerle. Podemos estar toda la noche haciendo teorías del comportamiento de una mujer. Sería absurdo, un buen polvo no tiene que empañar jamás tu salud mental. Y ese buen polvo, puede ser un buen polvo en la cama, y no como persona. No dudo que el buen polvo es lo más maravilloso que tenemos. Porque inclusive tapa las carencias de la persona con la cual lo llevas a cabo. Pero también es gratificante ser una buena persona y estar tranquilo de no joderle la vida a nadie.
Debe ser muy feo ser solo un buen polvo.
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