Hace varios días que no tengo la voluntad de sentarme a escribir. Podría buscar algun tema interesante para subir y sin embargo, prefiero el silencio. El sano silencio diría. A veces subir algo por subir no tiene sentido y se torna monótono. Podría tocar temas anteriores, darle más enfásis y a otra cosa. Caería en lo fácil. No tiene sentido. Estoy buscando otra perspectiva. Buscar otra faceta, descubrir nuevos horizontes y tal vez, alejarme de los recuerdos y sus consecuencias. En mi blog, desde sus comienzos, se vio una mezcla de amor, odio, necesidad y fragilidad. Muchos se han sentido idetificados, y otros no tanto. Como debe ser. Se ha escrito en estados de excesos y en estado de sobriedad absoluto. Lo que nunca se hizo fue escribir de día. Será que las cosas que uno piensa durante el día, de noche cobran fuerzas y es más cómodo ponerlas en palabras. O será que el creador se inspira de noche, escondido en el refugio de su cuarto, con un poco de música suave de fondo y sin ruidos en la calle que no le permiten la tranquilidad necesaria. En el subte o en el bondi salen los mejores temas. A veces también hablando con algún amigo que tuvo alguna que otra experiencia. De alguna vivencia personal o de alguna utópica ilusión. Algo que no hice nunca en el blog fue escribir por escribir. Siempre que me senté tuve esas ganas de darle sentido a algo que venía pensando por horas. Pero el blog curte también y caé en la corrupción. Si se lo pedís puede hacer excepciones. Incluso cuando no hay fuerzas, si le das algo a cambio, le sale el capitalismo de adentro. Acepta sobornos. Se baja los pantolanes. Es así muchachos, hay veces que hay que ceder. Podemos decir que en este preciso momento el blog esta amenezado de sueños. Sí. En caso de no subir un post, factiblemente el autor del mismo no pueda dormir nunca más. Suena complejo, pero es así. Sin tabues. Eso se debe a un gualicho o de uno de esos muñecos malignos pinchados, no lo sé exactamente. La única manera de sacar estos fantasmas es subiendo algo. Mínimo. Aunque no tenga tanto sentido, es la unica manera de poder reconciliarse con el tan amado sueño.
Espero no sólo recuperar las ganas de dormir y encontrar la posición exacta, sino ganarme algo más. Claro, es muy fácil que el otro haga el trabajo. Estoy acostumbrado. No hay que abordar sobre cosas que uno no sabe del otro. Hay que ser concreto. La corrupción ha llegado al blog y no le sienta mal. Eso sí, el creador espera dormir profundamente y además pide un bonus track, tener recompensa a cambio. ¿Será mucho pedir? ¿Será una trampa? ¿Será otra expulsión de alguna u otra academia? Las cartas están en la mesa.
" Come on babe, Why don't we paint the town? And all that Jazz ", dirían en algún teatro de Broadway, con tanta razón.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
viernes, 24 de diciembre de 2010
ODIO NO ODIARTE
No me molesta no salir en navidad. Me molesta que vos salgas y estes descontrolada. Me molesta saber que estás dada vuelta bailando alocadamente en algún boliche careta de la ciudad. Me da por las pelotas que tengás la posibilidad de terminar la noche con un flaco en una cama teniendo sexo violento. Me da bronca que estes garchando y yo no. Me genera asco saber que un tipo te está chamuyando nada más para tocarte las tetas un rato o saboriarlas a más no poder. Te odio. Odio que estés riendonte con tus amigas, que un grupo de pibes se les acerque, les venda humo y vos comprés. Odio que no me mandés ni un msj de texto para decirme "feliz navidad" aunque no la festejé. Detesto no poder estar borracho y esperarte en la puerta de tu casa con un ramo de flores- robadas de una casa- en la mano. Me genera angustia que no pueda terminar la noche con tus besos en la oreja y ese abrazo de oso para dormirme tranquilo. Me juega en contra estar totalmente sobrio y lleno de rencor. No tengo rencor contra vos, tengo rencor de vos. De que seas una mina que cualquier flaco se le acercaría. Te ponés esos escotes para que se noten más tus tetas y seguro que tenés puesto algun shorcito blanco para llamar más la atención. Sumalé a que estas quemada y predispuesta al dialogo, tu pelo bien negro, da como resultado una noche llena de felicidad para vos y tus hormonas. Te odio. Me doy asco mirando repeticiones de partidos que ya ví docientas veces. Soy una imágen triste, escuchando la metro y tomando coca light. No puedo poner una canción de Sabina o de Drexler para derprimirme más. Peor pensar que vos estás bailando reggeton a morir. Que estás descontrolada en una barra, que los tequilas no paran y las cervezas ya pasan como si fuera agua mineral. Que lo más cerca que tenga de una cerveza es el almacén de enfrente de mi casa que está cerrado. Que los fuegos artificiales son insoportables. Que está acá nomás, que si me siento desde ahora hasta las 10 de la mañana en algún momento vas a volver. Capaz vas a estar bien atendida. O simplemente inconciente por los excesos. Aborresco que generés que los hombres te miren. Lo haces a propósito. Me duele que no te dejés amar. Que solo quieras estar jodiendo con tus amigas y no le des un poquito de bola al amor. Que para vos el amor sea cantar una canción de Lady Gaga. Que tengas un veneno en la sangre que te hace actuar como una diabla. Que te encanta ese papel. Prendería fuego toda mi casa ya mismo con tal de llamar tu atención. Que leas en el diario " se incendio departamento en el barrio ". Claro, vos no leés el diario, pero alguien te lo va a hacer saber. O justo pasás por acá ves humo y frenás. A lo mejor queres verme hirbiendo. Lo lograste una vez más. Me quemé. Estoy con la sangre en la arena y es por vos. Te odio. Mentira. No puedo odiarte. Ya paso.
LA ANTINAVIDAD
Son las 22:50 del 24 de diciembre del 2010. Es nochebuena. Para los que no festejamos navidad puede ser que el día de hoy suela ser uno más de tantos. De hecho, hice lo que haría en cualquier día común de la semana. No organice ninguna cena, no me colé en ninguna reunión ni me preocupé por el asunto. Simplemente comí una rica comida casera en mi casa y a esperar el transcurso de la noche. Es rara la ciudad en estas fechas. Navidad en la calle sí se nota, por más que yo no sienta la fiesta. No es un fin de semana ni un día de madrugada en la semana. Hay olor a navidad. La gente tiene otras vibras y se nota. Algunos están más amables que en los caóticos días de verano en el cuál se matan para entrar a un subte o subirse a un bondi. Les dura poco igual.
A mí el 24 me marca que está terminando el año y me pone melanco. Si lo soy por naturaleza, se potencia. Hoy en varios momentos del día tuve lágrimas en los ojos. No supe bien por qué era. Tenía la necesidad de sentarme a escribir lo que me pasaba en varios momentos. Supongo que eran los tan queridos y odiados recuerdos. De pensar que el año se está terminando y hay ciertas cosas que todavía no cicatrizaron (o no terminaron). Nunca creí que iba a llegar a esta altura con esta necesidad. Retrocedería un año ya mismo. Si me darían a elegir un deseo, sería esa utópica ilusión de volver el tiempo atrás. Eso que tantas veces critiqué. No lo careteo. Daría lo que no tengo por volver al 24 de diciembre del 2009. Volver a esas risas y no tener vidriados los ojos.
Banco la antinavidad de estar tranquilo en mi casa, con un vaso de vino blanco y comiendo frutas. Si creyera en Papa Noél le pediría una sola cosa. Nada material. Le pediría amor. Amor del bueno, del sano, del que te enciende para vivir, del que te transmite buenas energías, del que funciona como motor en la vida. A veces siento que merezco que me lo regalen, por lo que hice, por lo que pelié, por lo que sufrí, por lo que lloré, por lo que viví. Sabemos que no hay reciprocidad de todo lo que hacemos, sino la vida sería muy fácil. Aunque tarde o tarde llegan los resultados de lo que uno hace. Capaz que no al corto plazo, en algún momento llega, de eso estoy seguro. Intento soñar con esa teoría. Igualmente como mi deseo es imposible de cumplir. Me quedó con uno sólo, que no lo digo para no quemarlo. Es el mismo que pido cuando pasa un tren o cuando cumplí años. Mantengo mi sueño intacto. De los deseos y de los sueños me ato. Voy a seguir peleaando, si hace falta hasta el 2020 para que se cumpla. Y citando al gran Cortazar, mi deseo tiene que ver con algo que el plasma tan hermosamente: " ven a dormir conmigo, no haremos el amor, el nos hará ".
A mí el 24 me marca que está terminando el año y me pone melanco. Si lo soy por naturaleza, se potencia. Hoy en varios momentos del día tuve lágrimas en los ojos. No supe bien por qué era. Tenía la necesidad de sentarme a escribir lo que me pasaba en varios momentos. Supongo que eran los tan queridos y odiados recuerdos. De pensar que el año se está terminando y hay ciertas cosas que todavía no cicatrizaron (o no terminaron). Nunca creí que iba a llegar a esta altura con esta necesidad. Retrocedería un año ya mismo. Si me darían a elegir un deseo, sería esa utópica ilusión de volver el tiempo atrás. Eso que tantas veces critiqué. No lo careteo. Daría lo que no tengo por volver al 24 de diciembre del 2009. Volver a esas risas y no tener vidriados los ojos.
Banco la antinavidad de estar tranquilo en mi casa, con un vaso de vino blanco y comiendo frutas. Si creyera en Papa Noél le pediría una sola cosa. Nada material. Le pediría amor. Amor del bueno, del sano, del que te enciende para vivir, del que te transmite buenas energías, del que funciona como motor en la vida. A veces siento que merezco que me lo regalen, por lo que hice, por lo que pelié, por lo que sufrí, por lo que lloré, por lo que viví. Sabemos que no hay reciprocidad de todo lo que hacemos, sino la vida sería muy fácil. Aunque tarde o tarde llegan los resultados de lo que uno hace. Capaz que no al corto plazo, en algún momento llega, de eso estoy seguro. Intento soñar con esa teoría. Igualmente como mi deseo es imposible de cumplir. Me quedó con uno sólo, que no lo digo para no quemarlo. Es el mismo que pido cuando pasa un tren o cuando cumplí años. Mantengo mi sueño intacto. De los deseos y de los sueños me ato. Voy a seguir peleaando, si hace falta hasta el 2020 para que se cumpla. Y citando al gran Cortazar, mi deseo tiene que ver con algo que el plasma tan hermosamente: " ven a dormir conmigo, no haremos el amor, el nos hará ".
miércoles, 22 de diciembre de 2010
NO SON ASUNTOS PENDIENTES
Sé que no nos vamos a ver. Sé que es todo parte de una mentira que uno se hace a si mismo para vivir con más esperanza. Una espranza totalmente dañada, que se acostumbró a una soledad permanente. No es mala la soledad, siempre y cuando vos no estés en el medio. Si conviviría con la soledad, pensando en que vos no existís, tendríamos otro vínculo. Creo que nos llevaríamos mejor, seríamos amigos. El solo hecho de saber que vos estás tan cerca me angustia, tanto en distancia como en sentimiento. No tengo problema que me tilden de depresivo por pensar en algo utópico, como volver a tu amor. Ese amor que generó tantas heridas. Pero hoy no quiero ver las heridas. Quiero quedarme con tus sonrisas, con tus olores, con vos. Estancarme por un instante en las cosas lindas. En como me tiembla la mano cuando veo tu nombre en cualquier red social. Mucho más cuando me hablas. Me transformó en un subdito de tu reinado. Soy un tipo que va hipnotizado por el hechizo de tus palabras. Te idealize tanto, que hasta me gusta como respondés en el msn, el color de tu letra o tus signos de exclamaciones. Será tu sencillez, tu locura o ser simplemente vos. Cuantos te habran dicho las cosas que yo te dije. Cuantos te dijeron lo hermosa que sos sin mentirte o solo para terminar con vos en una cama. Cuantos se habran encandilado por tus ojos radiantes. A mi no me importa el número, pero ninguno te necesito como yo. Porque funcionas como la terapia perfecta. Me curás el insomnio con el sólo hecho de saber que estás. Las noches se vuelven estresantes cuando en la cama no encontrás la posición exacta para dormir. Si bien vos no estás acá conmigo, estás en mi inconciente. En ese inconciente que vive de recuerdos. Que imagina volver a ir de la mano juntos. A ir de la mano. Es importante ir de la mano. Tendríamos que andar más de la mano en esta vida. Es el signo exacto de poder, del poder del amor. No hay nada que extrañe más que darte la mano y caminar, no importa dónde, sólo caminar. Volaba. Tocaba el cielo con las manos. No te lo negocio. Me estoy mintiendo una vez más. Me estoy pegando con el látigo. Suicidandome con palabras y filosfía barata. Cayendo a una pileta sin agua.
De pie, siempre de pie. No voy a cambiar. No voy a sacar mis sueños de la cabeza. Me vuelvo vulnerable ante cada frase tuya. Insisto. Aunque el tiempo diga no, yo insisito. No son asuntos pendientes para mí, espero que para vos sí.
De pie, siempre de pie. No voy a cambiar. No voy a sacar mis sueños de la cabeza. Me vuelvo vulnerable ante cada frase tuya. Insisto. Aunque el tiempo diga no, yo insisito. No son asuntos pendientes para mí, espero que para vos sí.
sábado, 18 de diciembre de 2010
ALGÚN LUGAR ENCONTRARÉ
Decime que me odias. Decime que te olvidaste de mí. Decime que no soy absolutamente nada, pero cuando digo nada es nada en serio. No soy ni un extraño. Soy lo equivalente a un papel tirado en la calle. Mandame a la mierda. Decime que te reís de lo que escribo de vos. Decime que no te robo una lágrima. Sólo te tiras a la cama a reirte con la almohada de cómplice. Pienso que pensás que soy un loco, psicótico o un patético. Interpreto que no sabés ni un poco cuánto te extraño. Ni que haría todo por volver no a estar con vos toda la vida, sino una milésima de segundo. Se frontal, como siempre, y dejame llorando una vez más. Que esa tristeza sea la última. Que no haya otra. Que no haya posibilidad de un regreso. Se clara y precisa. Soy lo más patético que viste en tu vida y tenés unas ganas inmensas de decirmelo. Te pido encarecidamente que no lo dudes. Puede llegar a ser la forma para creer que no valés nada. No creo. Siempre termino creyendo que valés de alguna u otra forma. Busco la manera de mentirme a mi mismo para idealizarte un poquito más cada día.
Que te podría tratar como nadie. Que podría robarte no una sonrisa, varias, en un rato. Que me podría meter en la cama con vos hasta el fin del mundo. Cierro los ojos y se me viene tu figura. Tu sonrisa inolvidable. Tus rarezas hermosas. No hay otra forma más sutil para describirte: rara. Rara linda. Coqueta. Vos. Elegante. El andar de una modelo. Creersela, pero en el buen sentido de la palabra. Seguridad. Inseguridad sólo ante determinados temas. Tirame una piedra cuando pasas por mi casa, rompeme la puerta de entrada y poné en el papel "basta, no quiero que me escribas más nada, no entendés las cosas parece". Basta de llamarme así. Putiame. Traeme a toda la barrabrava y cagamé a trompadas. Dejame en terapia intensiva a causa de los golpes y con perdida de conocimiento. Vení hasta mi cama, y mientras duermo, clavame un cuchillo donde más te guste. Desangrame. Dejame morirme en tus brazos. Escupime si me cruzás algunas vez. Mirame y esquiva la mirada. Soñame como algo asqueroso. Lo más vomitivo que puedas soñar. Matá al sueño. Cambialo por alguien que te mueva en serio. Explicame que el amor es sufrir. Que la consigna con vos es siempre la misma: sufrir. Tratame de suceptible, obsesivo y freak. Una cachetada podría ser la solución. Bajame a tierra y poné las cosas en su lugar. Volvamos de cero. No te conocí. Vos no me conociste. Caminamos en el subte y no sabemos de nuestra existencia. Vos sos un ente que camina en la ciudad, al igual que cualquier transeunte de este caos cotidiano. Yo soy simplemente un nombre. Nunca te acostaste con alguién con mi nombre, cuando lo escuchás para vos es la nada misma. Nulo. Cagate en todo lo que te dije. Agarrá lo que te escribí y quemalo. Poné también alguna foto nuestra. No te olvides de ningún detalle. Que sea una tarea limpia. Sacá la basura. Llamame y decime que soy el ser más despreciable que conociste. Un insoportable. Un adicto a tu belleza. Mentime. Sostené la falsedad de que cambiaste y que ya no sos simple. Ahora no te gusta más estar tirada en el pasto, tomar una cerveza un día de calor ni disfrutar la vida. Enseñame que vos me generes lo mismo. Rompeme el corazón más todavía, diciendome que estás de novia. Que encontraste tu otra mitad. Incluso te vas a recorrer el mundo con él. Clavame una puñalada con palabras. No actués. Pronuncia una sarta de cosas que nunca pasaron para hacerme entender que es un no. Leeme. Escribí para mí una carta que diga lo que para vos es el amor. Sorprendeme. Mostrate. Entregate al placer de la paz mental. Vomita tu realidad, tu sensibilidad, tu necesidad. No te ocultes en tu cuerpo perfecto. Jugá con el corazón. Escuchá una canción que te haga llorar y selecciona las partes que no aguantaste el dolor. Haceme entender que vos también sufrís. Que no te gusta dominar. Ni siquiera tenés la capacidad para hacerlo. Busca en el placard algo que signifique para vos amar a alguien. Hacemelo llegar de alguna manera.
Antes de subirte a un avión, mira a tus alrededores, cerrá los ojos y en un instante, acordaté de todo lo que hice por vos. Cuando los vuelvas a abrir, seguí caminando y subite pensando que es el último viaje de tu vida. Vivila. Disfrutala. Suma experiencia. Conocé otras culturas. Intentalo. Convencete. Usa tu cabeza. Habla. Camina. Que te agarre melancolía, entre el alchol y los excesos. Acostate con alguien del cual no disfrutes. Malas anécdotas. Sentate con tus recuerdos mientras te fumás un pucho. Un solo segundo acordate de nuestras risas continuadas, de nuestra tranquiliad, de nuestros abrazos, de nuestros silencios y de nuestra química. Cerra la puerta, apaga la luz y volvé a realajarte.
Hagas lo que hagas, digas lo que digas y sientas lo que sientas, nunca, pero nunca vas a ser un recuerdito.
No tengo a donde ir.
Sabés donde encontrarme.
En algun lugar, te espero.
Anotalo en tu libro de viaje.
Que te podría tratar como nadie. Que podría robarte no una sonrisa, varias, en un rato. Que me podría meter en la cama con vos hasta el fin del mundo. Cierro los ojos y se me viene tu figura. Tu sonrisa inolvidable. Tus rarezas hermosas. No hay otra forma más sutil para describirte: rara. Rara linda. Coqueta. Vos. Elegante. El andar de una modelo. Creersela, pero en el buen sentido de la palabra. Seguridad. Inseguridad sólo ante determinados temas. Tirame una piedra cuando pasas por mi casa, rompeme la puerta de entrada y poné en el papel "basta, no quiero que me escribas más nada, no entendés las cosas parece". Basta de llamarme así. Putiame. Traeme a toda la barrabrava y cagamé a trompadas. Dejame en terapia intensiva a causa de los golpes y con perdida de conocimiento. Vení hasta mi cama, y mientras duermo, clavame un cuchillo donde más te guste. Desangrame. Dejame morirme en tus brazos. Escupime si me cruzás algunas vez. Mirame y esquiva la mirada. Soñame como algo asqueroso. Lo más vomitivo que puedas soñar. Matá al sueño. Cambialo por alguien que te mueva en serio. Explicame que el amor es sufrir. Que la consigna con vos es siempre la misma: sufrir. Tratame de suceptible, obsesivo y freak. Una cachetada podría ser la solución. Bajame a tierra y poné las cosas en su lugar. Volvamos de cero. No te conocí. Vos no me conociste. Caminamos en el subte y no sabemos de nuestra existencia. Vos sos un ente que camina en la ciudad, al igual que cualquier transeunte de este caos cotidiano. Yo soy simplemente un nombre. Nunca te acostaste con alguién con mi nombre, cuando lo escuchás para vos es la nada misma. Nulo. Cagate en todo lo que te dije. Agarrá lo que te escribí y quemalo. Poné también alguna foto nuestra. No te olvides de ningún detalle. Que sea una tarea limpia. Sacá la basura. Llamame y decime que soy el ser más despreciable que conociste. Un insoportable. Un adicto a tu belleza. Mentime. Sostené la falsedad de que cambiaste y que ya no sos simple. Ahora no te gusta más estar tirada en el pasto, tomar una cerveza un día de calor ni disfrutar la vida. Enseñame que vos me generes lo mismo. Rompeme el corazón más todavía, diciendome que estás de novia. Que encontraste tu otra mitad. Incluso te vas a recorrer el mundo con él. Clavame una puñalada con palabras. No actués. Pronuncia una sarta de cosas que nunca pasaron para hacerme entender que es un no. Leeme. Escribí para mí una carta que diga lo que para vos es el amor. Sorprendeme. Mostrate. Entregate al placer de la paz mental. Vomita tu realidad, tu sensibilidad, tu necesidad. No te ocultes en tu cuerpo perfecto. Jugá con el corazón. Escuchá una canción que te haga llorar y selecciona las partes que no aguantaste el dolor. Haceme entender que vos también sufrís. Que no te gusta dominar. Ni siquiera tenés la capacidad para hacerlo. Busca en el placard algo que signifique para vos amar a alguien. Hacemelo llegar de alguna manera.
Antes de subirte a un avión, mira a tus alrededores, cerrá los ojos y en un instante, acordaté de todo lo que hice por vos. Cuando los vuelvas a abrir, seguí caminando y subite pensando que es el último viaje de tu vida. Vivila. Disfrutala. Suma experiencia. Conocé otras culturas. Intentalo. Convencete. Usa tu cabeza. Habla. Camina. Que te agarre melancolía, entre el alchol y los excesos. Acostate con alguien del cual no disfrutes. Malas anécdotas. Sentate con tus recuerdos mientras te fumás un pucho. Un solo segundo acordate de nuestras risas continuadas, de nuestra tranquiliad, de nuestros abrazos, de nuestros silencios y de nuestra química. Cerra la puerta, apaga la luz y volvé a realajarte.
Hagas lo que hagas, digas lo que digas y sientas lo que sientas, nunca, pero nunca vas a ser un recuerdito.
No tengo a donde ir.
Sabés donde encontrarme.
En algun lugar, te espero.
Anotalo en tu libro de viaje.
jueves, 16 de diciembre de 2010
VENCEDORES VENCIDOS
Los recuerdos se hacen de mujeres perdidas. Cuando uno escribe sobre determinada mujer, sea a través de distintas alternativas artísticas, lo hace cuando ya no tiene a esa mina al lado. Hay casos que sí las tienen y digamos que se encuadra la fígura de la felicidad a la perfección. Por lo general no salen buenas cosas, salvo que quien las escriba sea alguien dotado de poesía exacta. De esas poesías que dan ganas de compartir ese momento de risas absolutas con el autor. Creo que al escribirle al amor perdido le da otro gustito. Más allá de ser una forma de canalizar las penas, salen cosas más reales y muestra que un hombre también sufre por amor. El rótulo que pone la sociedad de que es la mujer la única que sufre, es algo realmente falso. Los pibes también lloramos y sufrimos. Nos rompen el corazon. Al principio nos escudamos con lo más fácil, lo que más tenemos a mano, "y si, es una puta de mierda". Es la salida más simple. Por dentro sabés que es mentira. Cuando analizás en profundidad todo lo que pasó, te das cuenta que no es así y escribiendo te das cuenta de ese contraste. Al principio es una puta, que te dejo para garcharse a cualquier otro que no seas vos y que no le interesás más porque se quiere acostar cada fin de semana con uno distinto. No. Te cortan porque nos les cabes más, pueden querer garchar con otro, pero no es sólo ese factor. Porque si compartís un sexo único, y los dos lo saben, hay otras aristas que hacen que no se siga con la relación si por el lado sexual viene todo barbaro. Llámese rutina, compromiso, libertad, cansancio o el nombre que sea. El sexo puede ser un nexo tajante en el vínculo, elemental para la convivencia. Pero aún con ese sexo fantástico, las cosas pueden terminar. Ahí, en esa evolución de escritos que planteaba antes, la mina pasa de ser la más puta a que sea la más hermosa del universo, la idealizas y pensás que nunca vas a conseguir otra igual que ella. Después, vuelve a ser una puta, después es la mejor y así sucesivamente. Es un ida y vuelta que también depende del estado de ánimo de uno. Si estás en una racha de no estar con nadie, pensás que la otra sí lo está y la odias un poquito. Si estás tranquilo, puede que consideres que al final era buena, que la querés y le deseas lo mejor en su vida. Caminas en la cornisa todo el tiempo.
Lo que sí me da vuelta en la cabeza estos días es cómo reaccionaría una mina a la cuál le dedicas ciertas palabras con dosis elevada de romanticismo, sin llegar a ser cursi pero ocasianando que tu gente lea lo que escribiste y digan cosas como "se me puso la piel de gallina", "me sentí identificado", "lloré con tal parte". La gente con la cual lo compartís o lo mostrás, la siente como vos, sufre a la par y se sienten tocado con esa angustia a flor de piel. Ahora, a la destinataria, ¿qué se le cruza por la cabeza?: ¿se caga de risa?, ¿se ríe de lo pelotudo que sos por dedicarle algo a ella?, ¿le muestra a sus amigas lo que escribste en una previa mientras se emborracha para humillarte adelante de todas?, ¿lo leé para subirse el atuestima?, ¿se creé capaz de hacer lo mismo con sus próximos hombres?. Puedo plantear interrogantes toda la noche y no voy a encontrar la respuesta indicada. Depende de la persona y de sus caraceterísticas. La mina que se lo toma mal está en su derecho y la mina que piensa que el flaco dejó todo en la cancha, puede darle otra oportunidad. Los amores no están perdidos. A mí, me gusta pensar así. Uno puede pelear una y mil veces para recuperar lo que perdió. Se puede chocar contra una pared y rebotar hasta el casillero cero. Tiempo después, intentás seguir avanzando. Y en algún momento te quedás donde estás. No por falta de actitud, sino por saber la respuesta. Por una lucha en vano, que fue una lucha porque te derrotaron de pie.
Si me pongo a leer a una mina que escribe sobre amores perdidos, me emociono. Pienso que si estaría en el lugar del flaco, le daría una chance. Ahora, me pongo en el lugar del que dejó, y también me pica el bichito de entender que se terminó. Ya fue. Es una contradicción permanente. Así y todo, reconozco que espero devoluciones que nunca serán devueltas por ciertas musas. Que espero rozar la neurona del amor y llegar al corazón. Y sobre todo, espero que en los bolsillos de mis pantalones siga habiendo papeles escritos dedicados a mujeres perdidas.
Lo que sí me da vuelta en la cabeza estos días es cómo reaccionaría una mina a la cuál le dedicas ciertas palabras con dosis elevada de romanticismo, sin llegar a ser cursi pero ocasianando que tu gente lea lo que escribiste y digan cosas como "se me puso la piel de gallina", "me sentí identificado", "lloré con tal parte". La gente con la cual lo compartís o lo mostrás, la siente como vos, sufre a la par y se sienten tocado con esa angustia a flor de piel. Ahora, a la destinataria, ¿qué se le cruza por la cabeza?: ¿se caga de risa?, ¿se ríe de lo pelotudo que sos por dedicarle algo a ella?, ¿le muestra a sus amigas lo que escribste en una previa mientras se emborracha para humillarte adelante de todas?, ¿lo leé para subirse el atuestima?, ¿se creé capaz de hacer lo mismo con sus próximos hombres?. Puedo plantear interrogantes toda la noche y no voy a encontrar la respuesta indicada. Depende de la persona y de sus caraceterísticas. La mina que se lo toma mal está en su derecho y la mina que piensa que el flaco dejó todo en la cancha, puede darle otra oportunidad. Los amores no están perdidos. A mí, me gusta pensar así. Uno puede pelear una y mil veces para recuperar lo que perdió. Se puede chocar contra una pared y rebotar hasta el casillero cero. Tiempo después, intentás seguir avanzando. Y en algún momento te quedás donde estás. No por falta de actitud, sino por saber la respuesta. Por una lucha en vano, que fue una lucha porque te derrotaron de pie.
Si me pongo a leer a una mina que escribe sobre amores perdidos, me emociono. Pienso que si estaría en el lugar del flaco, le daría una chance. Ahora, me pongo en el lugar del que dejó, y también me pica el bichito de entender que se terminó. Ya fue. Es una contradicción permanente. Así y todo, reconozco que espero devoluciones que nunca serán devueltas por ciertas musas. Que espero rozar la neurona del amor y llegar al corazón. Y sobre todo, espero que en los bolsillos de mis pantalones siga habiendo papeles escritos dedicados a mujeres perdidas.
martes, 14 de diciembre de 2010
CONVERSACIÓN TELEFÓNICA
HOMBRE: Hola, como estás?
MUJER: Bien, vos? me sorprende tu llamado. Me parece que fui muy clara hace un tiempo!
HOMBRE: Ya sé, pero te llamo por una sola razón
M: Qué paso ahora? No tenemos muchos para hablar, te dije que lo nuestro paso a ser historia hace mucho tiempo.
H: Lo sé. Te llamo porque tengo un problema
M: Y qué problema tenés ahora?
H: Mira, en mi celular me figuras entre mis dos mejores amigos y cada vez que tengo que llamarlos, paso por tu nombre. Lo veo y me dan ganas de llamarte.
M: Vos me estás cargando no?
H: No, te juro que es verdad. Todos los días, sea cuando mensajeo a uno u a otro veo ahí tu nombre. Y pienso que te llamaba todos los días, me pone meláncolico.
M: Y si te pasan esas cosas, lo mejor es borrarme definitivamente.
H: Pero no puedo, te juro que no puedo. Intenté y sin embargo te vuelvo a agregar. Además una vez conocí a otra mina con tu nombre y te remplaze por ella. Pero dure un par de salidas y volviste a tu trono. Por unos días te tenía con tu nombre y apellido. Era fuerte esa sensación!!. Es raro tener a la persona que amabas con el nombre y apellido!. No parecías mi ex novia, parecías una compañera de trabajo o una conocida de esas que no hablas nunca!
M: Estás más loco de lo que creí. Paso mucho tiempo ya, no entiendo donde guardas tu inteligencia. No pienso que seas un pelotudo, pero si un psicótico obsesivo. Y empiezo a tener miedo. Qué más vas a hacer?
H: No pasa por estar loco. A vos te parecen locos todas las personas que pelean por amor. A veces siento que no merecías recibir tanto afecto de mi parte. Te tendría que haber mandado a la mierda!
M: Capaz hubiese sido más sano
H: Te encanta!
M: Qué me encanta?
H: Que te llame, que te diga estas cosas, que te suba tu autoestima, histeriquearme, decirme que vamos a coger y después te arrepentís. Sabés que te encanta.
M: No, vos estás mal en serio!. Siempre me trataste como la mala de la película. Para vos ultimamente pasé a ser la putita. La que se garcha a cualquier flaco que camina por la calle.
H: Te lo habras ganado. Tus acciones te definen. Igual no pienso eso. Siempre te dije cosas hermosas y te las seguiría diciendo inclusive ahora.
M: Tus contradicciones son alarmantes. Soy una puta, pero estás enamorada de mí segun vos. Soy la mierda más grande del universo y sin embargo insistís en estar conmigo. Por eso creo que sos un neurótico de mierda!!
H: Ni siquiera sabés la diferencia entre neuròtico y psicótico. No sé que te ví.
M: Tengo otras cosas...
H: Sí, chupas muy bien la pija y sos una ninfomana. Esas sos tus cosas como decís vos!.
M: A vos te encantaría que te lo haga. Ni en tus sueños. Bah, en tus sueños te debe pasar, no?
H: Obvio que me pasa. Igualmente yo te cogí como nadie. Y eso no me lo podes negar!
M: Uh, no sabía estaba hablando con el cogedor de América. Aplausos señores y señoras para el tipo que mejor garcha en la vida.
H: No pidas apalusos, no hacen falta. Es parte de tu negatividad!
M: Claro, cuando te corté me dijiste "amo lo positivo que sos, la onda que le pones a la vida, eso me voy a llevar de vos". Y ahora soy una negativa. Por favor, andaté a leer uno de tus libritos de mierda!
H: Eso te hace falta a vos, leer un poco más. Ver menos esas series pedorras y agarrar un libro de Cortazar. Sé que te cuesta y todo lo que no te coja no te gusta. Dale una oportunidad!
M: Si pensaste durante más de un año que no estaba a tu altura intelectual, no hubieses seguido conmigo. Veo que mucha lectura pero al final no te sirve para nada!
H: Me sirve para hacer lo que estoy haciendo...
M: Para hacer lo que estas haciendo no hace falta leer Borgés!
H: Veo que progresaste, sabés quien es Borges. Ahora te falta agarrar algún libro de él.
M: No, pero te cuento algo. Estoy leyendo uno de Sábato.
H: No me jodás. Cagamé a putiadas pero no me digás eso, no me mientas. Me lastima más saber que ahora estás en esa faceta.
M: Es que vos crees que después de coger, cerraba los ojos y dormía. Y yo escuchaba lo que me decías: de tus libros preferidos, de esas frases o de esos personajes.
H: Tenés las armas para que siempre caiga en tus garrás eh!
M: no sólo eso, sino que ahora estoy por ver una película de Tarantino. Esta semana ya me ví dos. Estoy fasinada!
H: Basta, por favor, basta!
M; Sí, no sólo eso. Además me estoy comprando un par de revistas de cine desde que cortamos!
H: estoy llorando, lo lograste una vez más. Espero que estés contenta.
M: yo no estoy contenta. De hecho, estoy bastante triste!
H: Y por qué estás triste?
M: Porque no conseguí entradas para ir a ver una obra de teatro que termina el viernes!
H: Ya es mucho para mí. Ahora te gusta el teatro!
M: agarré lo mejor de vos. No cambié mi forma de ser. Pero me estoy intelectualizando un poco. Sé que a vos te molestaba que no pueda hablar con vos de ciertas cosas que te apasionaban!
H: Y por qué lo hacés ahora, cuando no somos nada de nada. A mi igualmente me gustás igual, de cualquier manera y en cualquier faceta.
M: aprendés. Vos aprendiste a bastardiarme, a que yo me transforme en la protagonista de tus historias y tengás esa mezcla de amor y odio todo el tiempo.
H: Vos como sabés esas cosas?
M: Todos nos conocemos. Y más, yo a vos. Igualmente dejame decirte que me encanta como escribís. Me hubiese gustado que me escribas algo lindo cuando estabamos juntos!
H: no sé escribir estando contento. Con vos eras feliz. Nunca me podría haber sentado a escribirte algo lindo. Escribo sólo cuando estoy con una herida sin cerrar!
M: entonces, para algo sirvió que te haya cortado. Pudiste sacar los sentimientos y trasformarlos en cosas lindas!
H: Digamos que sí. Siempre me gustó escribir. Pero este año fue intenso, aumenté mi capacidad poetica. Aunque soy un poeta frustrado.
M: a vos te parece que escribis mal? Para mi es hermoso todo lo que escribis, me robaste alguna que otra lágrima. Y a mi me cuesta eso.
H: No me digás estás cosas. Me quedo con el punto final que pusiste la última vez que hablamos.
M: No tengo intenciones de volver con vos, la verdad no te voy a mentir. No se me cruza por la cabeza. No te extraño, pero siempre que paso por la puerta de tu casa miró para ver si salís.
H: Algo me extrañas entonces
M: No, es por inercia!
H: Seguís siendo un sorete!
M: Y vos un nuerótico o psicótico de mierda. Como prefieras, chico intelectual...
H: Vamos a garchar?
M: Dale. Me pasas a buscar?
H: Sí.
M: Al telo de siempre?
H: Sí.
M: Perfecto, venite en veinte!
H: Buenisímo
M: Beso!
H: Beso, nos vemos en un rato!
MUJER: Bien, vos? me sorprende tu llamado. Me parece que fui muy clara hace un tiempo!
HOMBRE: Ya sé, pero te llamo por una sola razón
M: Qué paso ahora? No tenemos muchos para hablar, te dije que lo nuestro paso a ser historia hace mucho tiempo.
H: Lo sé. Te llamo porque tengo un problema
M: Y qué problema tenés ahora?
H: Mira, en mi celular me figuras entre mis dos mejores amigos y cada vez que tengo que llamarlos, paso por tu nombre. Lo veo y me dan ganas de llamarte.
M: Vos me estás cargando no?
H: No, te juro que es verdad. Todos los días, sea cuando mensajeo a uno u a otro veo ahí tu nombre. Y pienso que te llamaba todos los días, me pone meláncolico.
M: Y si te pasan esas cosas, lo mejor es borrarme definitivamente.
H: Pero no puedo, te juro que no puedo. Intenté y sin embargo te vuelvo a agregar. Además una vez conocí a otra mina con tu nombre y te remplaze por ella. Pero dure un par de salidas y volviste a tu trono. Por unos días te tenía con tu nombre y apellido. Era fuerte esa sensación!!. Es raro tener a la persona que amabas con el nombre y apellido!. No parecías mi ex novia, parecías una compañera de trabajo o una conocida de esas que no hablas nunca!
M: Estás más loco de lo que creí. Paso mucho tiempo ya, no entiendo donde guardas tu inteligencia. No pienso que seas un pelotudo, pero si un psicótico obsesivo. Y empiezo a tener miedo. Qué más vas a hacer?
H: No pasa por estar loco. A vos te parecen locos todas las personas que pelean por amor. A veces siento que no merecías recibir tanto afecto de mi parte. Te tendría que haber mandado a la mierda!
M: Capaz hubiese sido más sano
H: Te encanta!
M: Qué me encanta?
H: Que te llame, que te diga estas cosas, que te suba tu autoestima, histeriquearme, decirme que vamos a coger y después te arrepentís. Sabés que te encanta.
M: No, vos estás mal en serio!. Siempre me trataste como la mala de la película. Para vos ultimamente pasé a ser la putita. La que se garcha a cualquier flaco que camina por la calle.
H: Te lo habras ganado. Tus acciones te definen. Igual no pienso eso. Siempre te dije cosas hermosas y te las seguiría diciendo inclusive ahora.
M: Tus contradicciones son alarmantes. Soy una puta, pero estás enamorada de mí segun vos. Soy la mierda más grande del universo y sin embargo insistís en estar conmigo. Por eso creo que sos un neurótico de mierda!!
H: Ni siquiera sabés la diferencia entre neuròtico y psicótico. No sé que te ví.
M: Tengo otras cosas...
H: Sí, chupas muy bien la pija y sos una ninfomana. Esas sos tus cosas como decís vos!.
M: A vos te encantaría que te lo haga. Ni en tus sueños. Bah, en tus sueños te debe pasar, no?
H: Obvio que me pasa. Igualmente yo te cogí como nadie. Y eso no me lo podes negar!
M: Uh, no sabía estaba hablando con el cogedor de América. Aplausos señores y señoras para el tipo que mejor garcha en la vida.
H: No pidas apalusos, no hacen falta. Es parte de tu negatividad!
M: Claro, cuando te corté me dijiste "amo lo positivo que sos, la onda que le pones a la vida, eso me voy a llevar de vos". Y ahora soy una negativa. Por favor, andaté a leer uno de tus libritos de mierda!
H: Eso te hace falta a vos, leer un poco más. Ver menos esas series pedorras y agarrar un libro de Cortazar. Sé que te cuesta y todo lo que no te coja no te gusta. Dale una oportunidad!
M: Si pensaste durante más de un año que no estaba a tu altura intelectual, no hubieses seguido conmigo. Veo que mucha lectura pero al final no te sirve para nada!
H: Me sirve para hacer lo que estoy haciendo...
M: Para hacer lo que estas haciendo no hace falta leer Borgés!
H: Veo que progresaste, sabés quien es Borges. Ahora te falta agarrar algún libro de él.
M: No, pero te cuento algo. Estoy leyendo uno de Sábato.
H: No me jodás. Cagamé a putiadas pero no me digás eso, no me mientas. Me lastima más saber que ahora estás en esa faceta.
M: Es que vos crees que después de coger, cerraba los ojos y dormía. Y yo escuchaba lo que me decías: de tus libros preferidos, de esas frases o de esos personajes.
H: Tenés las armas para que siempre caiga en tus garrás eh!
M: no sólo eso, sino que ahora estoy por ver una película de Tarantino. Esta semana ya me ví dos. Estoy fasinada!
H: Basta, por favor, basta!
M; Sí, no sólo eso. Además me estoy comprando un par de revistas de cine desde que cortamos!
H: estoy llorando, lo lograste una vez más. Espero que estés contenta.
M: yo no estoy contenta. De hecho, estoy bastante triste!
H: Y por qué estás triste?
M: Porque no conseguí entradas para ir a ver una obra de teatro que termina el viernes!
H: Ya es mucho para mí. Ahora te gusta el teatro!
M: agarré lo mejor de vos. No cambié mi forma de ser. Pero me estoy intelectualizando un poco. Sé que a vos te molestaba que no pueda hablar con vos de ciertas cosas que te apasionaban!
H: Y por qué lo hacés ahora, cuando no somos nada de nada. A mi igualmente me gustás igual, de cualquier manera y en cualquier faceta.
M: aprendés. Vos aprendiste a bastardiarme, a que yo me transforme en la protagonista de tus historias y tengás esa mezcla de amor y odio todo el tiempo.
H: Vos como sabés esas cosas?
M: Todos nos conocemos. Y más, yo a vos. Igualmente dejame decirte que me encanta como escribís. Me hubiese gustado que me escribas algo lindo cuando estabamos juntos!
H: no sé escribir estando contento. Con vos eras feliz. Nunca me podría haber sentado a escribirte algo lindo. Escribo sólo cuando estoy con una herida sin cerrar!
M: entonces, para algo sirvió que te haya cortado. Pudiste sacar los sentimientos y trasformarlos en cosas lindas!
H: Digamos que sí. Siempre me gustó escribir. Pero este año fue intenso, aumenté mi capacidad poetica. Aunque soy un poeta frustrado.
M: a vos te parece que escribis mal? Para mi es hermoso todo lo que escribis, me robaste alguna que otra lágrima. Y a mi me cuesta eso.
H: No me digás estás cosas. Me quedo con el punto final que pusiste la última vez que hablamos.
M: No tengo intenciones de volver con vos, la verdad no te voy a mentir. No se me cruza por la cabeza. No te extraño, pero siempre que paso por la puerta de tu casa miró para ver si salís.
H: Algo me extrañas entonces
M: No, es por inercia!
H: Seguís siendo un sorete!
M: Y vos un nuerótico o psicótico de mierda. Como prefieras, chico intelectual...
H: Vamos a garchar?
M: Dale. Me pasas a buscar?
H: Sí.
M: Al telo de siempre?
H: Sí.
M: Perfecto, venite en veinte!
H: Buenisímo
M: Beso!
H: Beso, nos vemos en un rato!
domingo, 12 de diciembre de 2010
NO QUIERO VERTE LLOVER
La lluvia cae en la ciudad. Que linda que es. No importa el horario. Ni siquiera saber que son casi las siete de la mañana y nunca me enteré. No miré el reloj en toda la noche, salvo recién. No es señal de una buena noche sino de una noche de excesos. Amo los excesos, claro que los amo. Me distraen, me despejan, me alejan de una realidad que no quiero ver. A veces pienso que me encantaría vivir bajo los efectos de los excesos. Pero sería todo muy poco sano. A decir verdad, no sé que es sano y que no es sano. Porque estando pasado rindo más. Soy capaz de analizar los últimos tres años de una rubia que cualquier pibe se quiere garchar y que llamativamente nadie le manda mensaje para terminar la noche con ella. Puedo ser su psicólogo en una escalera de un salón de esos que están de moda en los edificios glamorosos. Es la falta de confiaza como me decía ella. Creen que porque tiene un nombre en el ambito que se mueve y está buena tiene dueño. Y sin embargo no. Está charlando conmigo, borracha y esperando de un chongo que se la garche como debe ser. No entendí como una mina tan linda puede estar sola un sábado a las seis de la mañana. Ella me lo dejó en claro, la ven como una novia y se le asustan. Es el problema de las rubias, asustan a la gente. A mi no me asustan, a mi no me gustan, nunca me gustaron, siempre me gustaron las morochas. Las rubias suelen ser llamativas y las catalogan de tontas o huecas. No digo que todas, de hecho conocí varias que tenían personalidad y carisma. Sabían llevar su cabellera. Otras no. Mis experiencias personales fueron gratificantes con ese estilo. No idealizo a las rubias. Aunque tengo la teoría que hay dos estilos: las que son modelitos para enamorarse y las que tiran a ser vedettes, más putitas. Las modelitos suelen ser muy tontas en teoría. Las vedettes capaz se llevan el mundo por delante. Son mujeres todas, son lindas de todas formas che!. A mi me siguen gustando las morochas, por más que alguna que otra vez ese rubio pelo me transfromó en artifice de hermosos textos. Ya no. No me gasto.
Escuchar a un taxista que te dice "que buena mina te acabas de coger" no está copado. No me garché ninguna mina hoy. A ver si me entendés flaco, es una mina que acompañé a la casa porque me estaba cagando de frio y me estaba por agarrar una lipotermia. No me cogí a esa mina, estaba en la misma fiesta y había que irse de ahi. Para hacer más rapido y no tener que esperar otro taxi, la acompañe a la casa y de paso, que se sienta más protegida. Igualmente no le iba a pasar nada. Ya no lo hago ni de caballero. Lo hice por mi salud, porque seguramente cuando me levante en un rato, con cuarenta grados de fiebre no va estar copado. Es el resultado de aprovechar que en la fiesta de la colectividad nadie toma. Todos hacen que toman para hacerse los caretas. Toman un vasito de vino o de fernet y se emborrachan. A mi me viene barbaro porque me tomo todo lo que dejan. Termino mal. Pero termino contento. Contento de que las palabras me fluyan solas. Como que lo que escribo ahora. Me salen sin pensar. No tengo ni que pensar un tema para hablar. Es fácil. Sigan sin tomar nada muchachos, que aprovecho y me emborracho por ustedes. Cuando estoy borracho un sábado se me cruzan diversas situaciones. Esperar que alguien te mande un mensaje de texto que nunca llega. En su caso, perdes la noción del tiempo y buscás alguien para terminar tapado. Más cuando salís a la calle y te encontrás con esa lluvia hermosa como para acostarte con alguien. Cómo para levantarte el domingo con otra cara. Seguro que va a salir el sol en un rato, a mí me chupa un huevo. Total, me levanto tarde y sólo. Me preparo una pasta y se van todas a la reconcha de su madre. Ahora piensan que escribo todo el día y a toda hora. "Che, escribite sobre esto", me tirá una mina que recien conozco pero se entera que escribí un libro. Se creen que me la paso escribiendo. Ojala pudiera, pero no. No se dan cuenta que hay que estar inspirado. Que no todo se escribe así nomas. No tengo esa facilidad. Temás para escribir hay muchos, momentos de inspiración pocos. Más cuando me estoy cagando de hambre y lo único que tengo en la heladera es un poquito de arroz del mediodía. Ah, y ese queso de rallar sin rallar riquísimo que me sirve para tener el estómago un poco mas lleno. En verdad me encantaría estar comiendo una hamburguesa recontra condimentada de Mc Donalds, si es doble mejor. Tengo que conformarme con intentar llenarme con un poquito de queso. La puta madre que lo re mil pario. Demasiado que no hice detalles en ciertos momentos de la noche. Cuando el vino paso a ser agua. Y el agua paso a ser vino. Cuando el mundo dio vueltas. Cuando de repente el ruido de la lluvia en el techo de mi pieza dejó de sonar. Cuando estoy escuchando una crítica de teatro a estas horas de la mañana. No es denigrante. Ya no sueño con esperar a una persona incorrecta en la puerta de la casa. Ni siquiera paso por la casa a ponerme melancólico. Y eso que hay una lluvia hermosa para deprimirse. No, ahora estoy mejor. Comparto. Compartir, de eso se trata el asunto, de compartir sentimientos y pasiones. De empezar a creeer un poco más en como es uno. De seguir sumando experiencia. De no sentirse menos que nadie. Esa persona que antes esperaba estará garchando hermosamente con un flaco que lo único que tiene en la cabeza es mierda. Que lo único que le importa es qué auto se comprará mañana. Yo sigo con la mía, sigo sintiendome más que eso. Sigo dandome cuenta que me gusta más entrar a una librería que a un negocio de ropa. Que valoro más un buen libro que un autito.
Que lindo es acostarse de día. Que lindo es saber que te vas a la puta madre que te pario.
Escuchar a un taxista que te dice "que buena mina te acabas de coger" no está copado. No me garché ninguna mina hoy. A ver si me entendés flaco, es una mina que acompañé a la casa porque me estaba cagando de frio y me estaba por agarrar una lipotermia. No me cogí a esa mina, estaba en la misma fiesta y había que irse de ahi. Para hacer más rapido y no tener que esperar otro taxi, la acompañe a la casa y de paso, que se sienta más protegida. Igualmente no le iba a pasar nada. Ya no lo hago ni de caballero. Lo hice por mi salud, porque seguramente cuando me levante en un rato, con cuarenta grados de fiebre no va estar copado. Es el resultado de aprovechar que en la fiesta de la colectividad nadie toma. Todos hacen que toman para hacerse los caretas. Toman un vasito de vino o de fernet y se emborrachan. A mi me viene barbaro porque me tomo todo lo que dejan. Termino mal. Pero termino contento. Contento de que las palabras me fluyan solas. Como que lo que escribo ahora. Me salen sin pensar. No tengo ni que pensar un tema para hablar. Es fácil. Sigan sin tomar nada muchachos, que aprovecho y me emborracho por ustedes. Cuando estoy borracho un sábado se me cruzan diversas situaciones. Esperar que alguien te mande un mensaje de texto que nunca llega. En su caso, perdes la noción del tiempo y buscás alguien para terminar tapado. Más cuando salís a la calle y te encontrás con esa lluvia hermosa como para acostarte con alguien. Cómo para levantarte el domingo con otra cara. Seguro que va a salir el sol en un rato, a mí me chupa un huevo. Total, me levanto tarde y sólo. Me preparo una pasta y se van todas a la reconcha de su madre. Ahora piensan que escribo todo el día y a toda hora. "Che, escribite sobre esto", me tirá una mina que recien conozco pero se entera que escribí un libro. Se creen que me la paso escribiendo. Ojala pudiera, pero no. No se dan cuenta que hay que estar inspirado. Que no todo se escribe así nomas. No tengo esa facilidad. Temás para escribir hay muchos, momentos de inspiración pocos. Más cuando me estoy cagando de hambre y lo único que tengo en la heladera es un poquito de arroz del mediodía. Ah, y ese queso de rallar sin rallar riquísimo que me sirve para tener el estómago un poco mas lleno. En verdad me encantaría estar comiendo una hamburguesa recontra condimentada de Mc Donalds, si es doble mejor. Tengo que conformarme con intentar llenarme con un poquito de queso. La puta madre que lo re mil pario. Demasiado que no hice detalles en ciertos momentos de la noche. Cuando el vino paso a ser agua. Y el agua paso a ser vino. Cuando el mundo dio vueltas. Cuando de repente el ruido de la lluvia en el techo de mi pieza dejó de sonar. Cuando estoy escuchando una crítica de teatro a estas horas de la mañana. No es denigrante. Ya no sueño con esperar a una persona incorrecta en la puerta de la casa. Ni siquiera paso por la casa a ponerme melancólico. Y eso que hay una lluvia hermosa para deprimirse. No, ahora estoy mejor. Comparto. Compartir, de eso se trata el asunto, de compartir sentimientos y pasiones. De empezar a creeer un poco más en como es uno. De seguir sumando experiencia. De no sentirse menos que nadie. Esa persona que antes esperaba estará garchando hermosamente con un flaco que lo único que tiene en la cabeza es mierda. Que lo único que le importa es qué auto se comprará mañana. Yo sigo con la mía, sigo sintiendome más que eso. Sigo dandome cuenta que me gusta más entrar a una librería que a un negocio de ropa. Que valoro más un buen libro que un autito.
Que lindo es acostarse de día. Que lindo es saber que te vas a la puta madre que te pario.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
CLÁSICA Y MODERNA
Si hay algo que odio con todo mi corazón es la falta de renovación o de planes a la hora de salir con alguien. No existe nada más odioso que la rutina. Terminar por inercia en una cama mirando una película que no tenés ganas que ver, y así lograr que el tiempo pase más rápido. No está mal ver una película, pero cuando ese es el plan principal de la noche sin otros condimentos, la noche es aburrida. Solo querés que termine, garchar e irte a dormir. Terrible. Para mí, la salida de la película puede ser al final de la noche, cuando ya te emborrachaste, fuiste al cine, al teatro o viste alguna bandita en algun tugurio de la ciudad. Esa es la idea: innovar. Con todo lo que significa esa palabra. Innovar las salidas, renoverase pero sin hablarlo. Que sea algo explícito, si hoy pinta una cena, que sea cena entonces. Y así con cualquier plan que aparezca en la mente. La idea es no estancarse, no perder la magia y las energías. Es el principio del fin. Cuando el plan es ver la película y nada mas, es que está todo podrido. Hay que cambiar a tiempo, porque sino cambias a tiempo arrancan los problemas, aunque esten de antes, estallan. No entiendo a esas parejas que no aprovechan el fin de semana (o la semana misma) para disfrutar de la compañía del otro con algo interesante para hacer. La ciudad ofrece demasiadas cosas, cada fin de semana se puede ir cambiando la salida. El que no lo hace es porque no quiere. No existe que no hay nada para hacer. Estas cayendo en la rutina. Supongo que por eso me gustan las minas con personalidad, ellas imploran que uno este en los detalles. A mi los detalles me encantan, hacen a la felicidad. Por eso me llevo bien con ellas. Los dos sabemos a donde apuntamos. Es solo una mirada, un gesto, una sorpresa. Es la noche perfecta. O acercarse un poco más a esa noche. No me conformo con la rutina. En mi diccionario no está definida. Si lo llega a estar, empiezo a preocuparme. Por eso, yo te prefiero así, clásica y moderna.
lunes, 6 de diciembre de 2010
FILOSOFÍA BARATA
No hay inspiración hace rato. Es como que no encuentro temas interesantes para postear. O los que encuentro los veo repetitivos y aburridos. A veces son ráfagas que me aparecen en un momento, que me digo a mi mismo "este tema estaría bueno". Cuando me siento a escribir en la computadora, no sé por donde empezar. No hay una musa específica a la cual defenestrar o idealizar. Si la hay, es preferible mantenerla escondida. Es una cuestión de respeto. Como que esa palabra está tomando más valor. El respeto a mi mismo, a quererme a mi mismo mejor dicho. A no mostrar las miserias. Es la etapa de erradicar penas, de que cada vez estén más lejos. Aunque tengo que admitir que de vez en cuando caigo en la melancolía de la noche. No puedo escribir de día todavía. Sigo en las penumbras buscando ese momento de sacar todo de adentro. Cuando ya leí un libro, cuando ya comí el postre y solo me queda apoyar la cabeza en la almohada. Es ahí, el momento de intentar conciliar el sueño que surjen las mejores ideas. Que te cae el día de golpe. Que la musa inspiradora que no asoma en el día asoma por un rato, como a querer molestar por entrar en mi mente. Robandome los pensamientos y las buenas energías que uno intenta retener. Será ese silencio caótico, ese aire acondicianado viejo que larga un frío que me hace tapar hasta el cuello o esa película que engancho en el zapping televisivo. Será ya no una necesidad, sino una forma de ser. La soledad en su estado más puro, la cama vacía y esperando a aquella persona que nunca va a llegar. Con el utópico sueño intacto de encontrar a otra persona que sepa valorar el esfuerzo y la vocación del poeta frustrado. Esas ganas de buscar la felicidad, de escribir derroches de risas y carcajadas. De esperanzas futuras, lleno de amor. Porque la teoría de que si el amor se cae todo alrededor se cae, se hace cada vez más fuerte. La caída del amor genera el estado de cursiada más significante del ser humano. Saca sus pasiones ocultas, las no ocultas y las quiere compartir con la sociedad. Una sociedad que idealiza una forma de vida y una rutina. La rutina odiada del trabajo, de la facultad y de los parciales violentos. Cuando nos violentamos tenemos motivos, no es así porque sí. Nos da resentimiento cuando nos dejan, cuando perdemos algo que queremos y luchamos hasta el final para recuperarlo. Esa pelea no da sus ganancias y no queda otra que resignarse. Sin antes decir, una sarta de palabras nostálgicas que esa persona que queremos que la lea, no la lee. Que a esa persona le chupa tres carajos si nos estamos muriendo de amor. Porque no conoce el amor o porque piensa que el amor es algo complejo que lo único que trae son problemas. Pensando que el sexo sin amor es por lo único que uno tiene que pelear. Llegar a ese orgasmo ganador para irse a dormir más tranquila. Sin importar recibir ese abrazo y ese beso que es mucho más fuerte que ponerse en cuatro y que te penetren con tanta fuerza que el goce ya no es goce sino sufrimiento. Pero que te gusté tanto ese sufrimiento porque es la forma de canalizar asperesas. La vida no es que te cojan bien, es que te cojan con amor. Con amor sexual, no deja de ser sexo, pero mezclado con esa dosis exacta de suspiros. De saber que estás tranquilo que diste todo, que no sólo te importaba acabar en esas tetas e irte dormir. Sino que acabar en esas tetas tiene un significado metáforico que pocos saben. Es tener la llave de la felicidad interna. El conflicto pasa cuando la persona se transforma en un par de tetas que camina o en un culo. No, ese es el error. No ver a la persona completa. Mataté ejercitando el cuerpo para ponerte las polleras cortas y mostrar tus piernas. Después cuando te mostrás como sos en realidad, el valor intelectual se reduce cuánto más aumenta la firmeza de tus tetas. Pasa a ser nulo. Pasas a no tener cabeza. A ser un ente que camina por la sola inercia de las piernas. Sentandote en una mesa, tomando una cerveza y sabiendo que lo único que aprendiste en la vida, es que en la cama hay que ser puta. Feísimo. Esta bueno ser una puta en la cama, pero una dama en la mesa. No hay nada peor de que sólo quieran acabar con vos y pedirte el remise porque no te soportan más. Se puede cambiar. Es cuestión de amar sin complejos, es cuestión de ser asquerosamente cursi, es cuestión de sacarse la mierde de encima.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
ESA ESTRELLA ERA MI LUJO
Hace un tiempo había ido a un telo con una mina en un estado de borrachera importante. Ya entramos ríendonos, pero veníamos así hacía dos cuadras, donde frenabamos cada tanto a matarnos contra una pared. Habíamos chupado en gran cantidad aprovechando que ninguno estaba con el auto. La situación era una mezcla de risas y franeleo caliente. Pagué la habitación y fuimos al ascensor. Mientras lo esperabamos, veo que la cara de ella se transforma. Y que saluda al pibe que estaba pagando atras mío y que se estaba acercando con una mina al ascensor donde estabamos nosotros. Me preocupé e imaginé enseguida que era algún flaco que ella se había curtido. No me gustó la situación y sentí que la borrachera se me había ido. Los celos otra vez, no puede ser.
Como la capacidad máxima del ascensor era de tres personas y eramos cuatro, dos tenían que esperar. Claramente todos juntos no ibamos a subir, aunque sentí que el flaco se garcho a mi mina con la mirada, mientras que yo no tengo registro de su mina. El pibe nos dejó subir a nosotros. No creo que por caballerosidad sino por verguenza. Cerramos la puerta del ascensor y ella se empezó a reír, se tiró al suelo incluso, nunca la había visto así en meses. A mi no me causaba mucha gracia lo que pasaba y no iba a pedir explicaciones. Pero esas carcajadas tenían algún motivo. No me quería contar hasta llegar a la habitación y tuve miedo de la respuesta que me iba a dar. Abrimos la puerta del cuarto y entre besos calientes no dejé que el asuntito siga. No sé porque me mambie tanto con lo que había pasado. Le dije que necesitaba saber quién era el pibe de abajo. De nuevo, ella estalló en risas y mientras acariciaba mi cara, me comentó que era un flaco que se había garchado a una de sus mejores amigas. Y que parece ser que al pibe las cosas en la cama no le iban muy bien. Al principio, no le creí mucho. Pensé que era una excusa para esquivar el verdadero motivo. Que en verdad el flaco se la había movido a ella y no me lo quería contar. Al toque, me di cuenta que ella podía tener muchos defectos, pero sincera era. No hay dudas.
Seguimos nuestra aventura sexual por un rato. Y después del primer intervalo del acto empezamos hablar del tema de los telos. De cuantos conociamos, de cuales eran lindos y cuantos se parecían a Iraq. Ya habíamos ido a varios juntos, por eso el tema se hizo fácil de hablar, más alla de la confianza que nos unía. Si bien ya veníamos estando hace rato, le blanquié que conocía bastantes pero que no era el lugar donde más me siento comodo. Ella sobró la situación y me dijo que se dio cuenta. En mi cama me veía más suelto. Como que yo tenía dos formas de garchar, una mas relajada en mi cuarto y otra más brusca en un telo. No entendí por qué, pero tenía razón. Ella lo describió bien: "tu cuarto es un reflejo tuyo, es tranquilidad, es un sexo más de novios, en el telo somo más amantes y capas nos volvemos más guarros los dos, igual es lo que mejor hacemos, disfruto al máximo de las dos maneras". A ella le empezó a comer la cabeza su forma de garchar. No tenía inteción de agrandarla, de subirle el ego, pero era la mejor, no había dudas. Me hice el pelotudo y no se lo dije. Le remarqué que ella en mi cama se comportaba como mi novia, sin perder su toque característico. En un telo era una hembra que parecía que venía de una abstinencia de años. Se puso seria y me dió la razón. El telo, al fin y al cabo nos transformaba a los dos. Era más guerra. La cama era un ring de boxeo.
Se sacó la tanga y se subió arriba mío, como para corroborar mis dichos. Obvio que no me negué. Era verdad, en la cama de un telo las hormonas estaban al rojo vivo. Lo que sigue no se puede contar, es pura imaginación. Lo único que puedo decir es que esa estrella era mi lujo.
Como la capacidad máxima del ascensor era de tres personas y eramos cuatro, dos tenían que esperar. Claramente todos juntos no ibamos a subir, aunque sentí que el flaco se garcho a mi mina con la mirada, mientras que yo no tengo registro de su mina. El pibe nos dejó subir a nosotros. No creo que por caballerosidad sino por verguenza. Cerramos la puerta del ascensor y ella se empezó a reír, se tiró al suelo incluso, nunca la había visto así en meses. A mi no me causaba mucha gracia lo que pasaba y no iba a pedir explicaciones. Pero esas carcajadas tenían algún motivo. No me quería contar hasta llegar a la habitación y tuve miedo de la respuesta que me iba a dar. Abrimos la puerta del cuarto y entre besos calientes no dejé que el asuntito siga. No sé porque me mambie tanto con lo que había pasado. Le dije que necesitaba saber quién era el pibe de abajo. De nuevo, ella estalló en risas y mientras acariciaba mi cara, me comentó que era un flaco que se había garchado a una de sus mejores amigas. Y que parece ser que al pibe las cosas en la cama no le iban muy bien. Al principio, no le creí mucho. Pensé que era una excusa para esquivar el verdadero motivo. Que en verdad el flaco se la había movido a ella y no me lo quería contar. Al toque, me di cuenta que ella podía tener muchos defectos, pero sincera era. No hay dudas.
Seguimos nuestra aventura sexual por un rato. Y después del primer intervalo del acto empezamos hablar del tema de los telos. De cuantos conociamos, de cuales eran lindos y cuantos se parecían a Iraq. Ya habíamos ido a varios juntos, por eso el tema se hizo fácil de hablar, más alla de la confianza que nos unía. Si bien ya veníamos estando hace rato, le blanquié que conocía bastantes pero que no era el lugar donde más me siento comodo. Ella sobró la situación y me dijo que se dio cuenta. En mi cama me veía más suelto. Como que yo tenía dos formas de garchar, una mas relajada en mi cuarto y otra más brusca en un telo. No entendí por qué, pero tenía razón. Ella lo describió bien: "tu cuarto es un reflejo tuyo, es tranquilidad, es un sexo más de novios, en el telo somo más amantes y capas nos volvemos más guarros los dos, igual es lo que mejor hacemos, disfruto al máximo de las dos maneras". A ella le empezó a comer la cabeza su forma de garchar. No tenía inteción de agrandarla, de subirle el ego, pero era la mejor, no había dudas. Me hice el pelotudo y no se lo dije. Le remarqué que ella en mi cama se comportaba como mi novia, sin perder su toque característico. En un telo era una hembra que parecía que venía de una abstinencia de años. Se puso seria y me dió la razón. El telo, al fin y al cabo nos transformaba a los dos. Era más guerra. La cama era un ring de boxeo.
Se sacó la tanga y se subió arriba mío, como para corroborar mis dichos. Obvio que no me negué. Era verdad, en la cama de un telo las hormonas estaban al rojo vivo. Lo que sigue no se puede contar, es pura imaginación. Lo único que puedo decir es que esa estrella era mi lujo.
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