La lluvia cae en la ciudad. Que linda que es. No importa el horario. Ni siquiera saber que son casi las siete de la mañana y nunca me enteré. No miré el reloj en toda la noche, salvo recién. No es señal de una buena noche sino de una noche de excesos. Amo los excesos, claro que los amo. Me distraen, me despejan, me alejan de una realidad que no quiero ver. A veces pienso que me encantaría vivir bajo los efectos de los excesos. Pero sería todo muy poco sano. A decir verdad, no sé que es sano y que no es sano. Porque estando pasado rindo más. Soy capaz de analizar los últimos tres años de una rubia que cualquier pibe se quiere garchar y que llamativamente nadie le manda mensaje para terminar la noche con ella. Puedo ser su psicólogo en una escalera de un salón de esos que están de moda en los edificios glamorosos. Es la falta de confiaza como me decía ella. Creen que porque tiene un nombre en el ambito que se mueve y está buena tiene dueño. Y sin embargo no. Está charlando conmigo, borracha y esperando de un chongo que se la garche como debe ser. No entendí como una mina tan linda puede estar sola un sábado a las seis de la mañana. Ella me lo dejó en claro, la ven como una novia y se le asustan. Es el problema de las rubias, asustan a la gente. A mi no me asustan, a mi no me gustan, nunca me gustaron, siempre me gustaron las morochas. Las rubias suelen ser llamativas y las catalogan de tontas o huecas. No digo que todas, de hecho conocí varias que tenían personalidad y carisma. Sabían llevar su cabellera. Otras no. Mis experiencias personales fueron gratificantes con ese estilo. No idealizo a las rubias. Aunque tengo la teoría que hay dos estilos: las que son modelitos para enamorarse y las que tiran a ser vedettes, más putitas. Las modelitos suelen ser muy tontas en teoría. Las vedettes capaz se llevan el mundo por delante. Son mujeres todas, son lindas de todas formas che!. A mi me siguen gustando las morochas, por más que alguna que otra vez ese rubio pelo me transfromó en artifice de hermosos textos. Ya no. No me gasto.
Escuchar a un taxista que te dice "que buena mina te acabas de coger" no está copado. No me garché ninguna mina hoy. A ver si me entendés flaco, es una mina que acompañé a la casa porque me estaba cagando de frio y me estaba por agarrar una lipotermia. No me cogí a esa mina, estaba en la misma fiesta y había que irse de ahi. Para hacer más rapido y no tener que esperar otro taxi, la acompañe a la casa y de paso, que se sienta más protegida. Igualmente no le iba a pasar nada. Ya no lo hago ni de caballero. Lo hice por mi salud, porque seguramente cuando me levante en un rato, con cuarenta grados de fiebre no va estar copado. Es el resultado de aprovechar que en la fiesta de la colectividad nadie toma. Todos hacen que toman para hacerse los caretas. Toman un vasito de vino o de fernet y se emborrachan. A mi me viene barbaro porque me tomo todo lo que dejan. Termino mal. Pero termino contento. Contento de que las palabras me fluyan solas. Como que lo que escribo ahora. Me salen sin pensar. No tengo ni que pensar un tema para hablar. Es fácil. Sigan sin tomar nada muchachos, que aprovecho y me emborracho por ustedes. Cuando estoy borracho un sábado se me cruzan diversas situaciones. Esperar que alguien te mande un mensaje de texto que nunca llega. En su caso, perdes la noción del tiempo y buscás alguien para terminar tapado. Más cuando salís a la calle y te encontrás con esa lluvia hermosa como para acostarte con alguien. Cómo para levantarte el domingo con otra cara. Seguro que va a salir el sol en un rato, a mí me chupa un huevo. Total, me levanto tarde y sólo. Me preparo una pasta y se van todas a la reconcha de su madre. Ahora piensan que escribo todo el día y a toda hora. "Che, escribite sobre esto", me tirá una mina que recien conozco pero se entera que escribí un libro. Se creen que me la paso escribiendo. Ojala pudiera, pero no. No se dan cuenta que hay que estar inspirado. Que no todo se escribe así nomas. No tengo esa facilidad. Temás para escribir hay muchos, momentos de inspiración pocos. Más cuando me estoy cagando de hambre y lo único que tengo en la heladera es un poquito de arroz del mediodía. Ah, y ese queso de rallar sin rallar riquísimo que me sirve para tener el estómago un poco mas lleno. En verdad me encantaría estar comiendo una hamburguesa recontra condimentada de Mc Donalds, si es doble mejor. Tengo que conformarme con intentar llenarme con un poquito de queso. La puta madre que lo re mil pario. Demasiado que no hice detalles en ciertos momentos de la noche. Cuando el vino paso a ser agua. Y el agua paso a ser vino. Cuando el mundo dio vueltas. Cuando de repente el ruido de la lluvia en el techo de mi pieza dejó de sonar. Cuando estoy escuchando una crítica de teatro a estas horas de la mañana. No es denigrante. Ya no sueño con esperar a una persona incorrecta en la puerta de la casa. Ni siquiera paso por la casa a ponerme melancólico. Y eso que hay una lluvia hermosa para deprimirse. No, ahora estoy mejor. Comparto. Compartir, de eso se trata el asunto, de compartir sentimientos y pasiones. De empezar a creeer un poco más en como es uno. De seguir sumando experiencia. De no sentirse menos que nadie. Esa persona que antes esperaba estará garchando hermosamente con un flaco que lo único que tiene en la cabeza es mierda. Que lo único que le importa es qué auto se comprará mañana. Yo sigo con la mía, sigo sintiendome más que eso. Sigo dandome cuenta que me gusta más entrar a una librería que a un negocio de ropa. Que valoro más un buen libro que un autito.
Que lindo es acostarse de día. Que lindo es saber que te vas a la puta madre que te pario.
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