jueves, 16 de septiembre de 2010

EL JEAN LE APRIETA LA FRESA Y ELLA ES LA REINA

Mirar una foto es la acción más próxima a la aparición de un recuerdo. Seguramente todos quisieramos borrar algun albúm que tenemos rondando por la computadora. Pero sabemos que si lo borramos, estamos borrando el pasado. Si borramos el pasado, borramos el presente. Y el presente nos lleva al futuro. Todo está relacionado. Hace dos días que estoy mirando uno de esos albumes, no tendría que hacerlo. Es historia cerrada. Se terminó. Sin embargo lo hago igual, soy un poco masoquista o me gusta golpearme la cabeza contra la pared, tal vez. No me parece algo malo. Forma parte del duelo sentimental. De a poco me iré despegando de esos fantasmas que salen a la noche a patotearme. Pasa que la potencia de un viaje, unida a la persona indicada, es algo que no es fácil de borrar de un día para el otro, lleva meses o siglos. Creo que por eso escribo sobre viajes, por lo que me marcaron en los últimos años y no solo en el plano sentimental, sino en muchìsimas otras cosas. Pero ese viaje en particular, no lo cambio ni por uno a Londres ni a Nueva York ni a San Bernardo (sí, ¿cuál es el problema?) descontrolando con amigos. Es, fue y sera único. Bueno Fue Genial. Punto.

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