Hoy cuando llegué a lo de Jenn, nos pusimos a hablar de los primeros recitales, de cómo la vivíamos y de cómo no nos importaba nada. Ahora, capaz nos estaremos poniendo viejos, ya no estamos capacitados físicamente para aguantar dos horas saltando sin parar. Ella puso como límite un recital de Los Redondos o el Indio, yo le agregue Los Piojos o Ciro, en su defecto. Igualmente toda la charla me derivó a pensar a que la vida se divide en Épocas.
Épocas como dije antes, que ibamos a ver Ataque 77, Bersuit, Los Piojos o Divididos a Obras, cuando todavía se hacían recitales en el estadio cubierto. Cuando todavía había bengalas. No puedo dejar de acordarme los sublimes conciertos de La Renga en Huracan y Ferro. Y claro, el sueño de mi vida, ver a Los Redondos en River. Por suerte, se lo voy a poder contar a mis nietos, que ví a la mejor banda de la historia en vivo, el pogo mas grande del mundo y una fiesta que muy dificilmente otra banda pueda igualar.
Épocas que los sábados era ir a ver All Boys y los domingos a River, religiosamente. Cuando en River jugaba Crespo, Enzo y el mono Burgos. O en All boys jugaba Andrizzi, el facha Bartelt o Juan Barbas.
Épocas que ibamos a bailar al teatro, chupabamos el alchol más barato, nos destrosabamos el estomago con fuego. Y claro, no nos importaba.
Épocas que usaba remeras de rock, que era rolinga, hippie y otras tribus. Hasta que uno se descubre. O no. Se sigue descubriendo.
Épocas que la posta era irse a San Bernardo. Las mejores vacaciones, las más descontroladas, las más anécdoticas y más inolvidables.
Épocas que lees sin parar, que vas al cine sin parar, que vas al teatro sin parar, que te importa más una buena cabeza que un par de tetas (aunque parezca raro), que descubris otros temás para hablar, que empezas a descubrir tu vocación, que ahorras para ir a musimundo y comprarte los discos remazteurizados de los Beatles, que te seguis comprando ropa pero le da más enfasis a un libro (subersivo).
Todavía repetimos o tenemos ganas de repetir lo que hacemos en determinada época. Porque no dejan de ser épocas. Van y vuelven. Como un relojito.
Lo que es una época a la cual podríamos denominar "moneda corriente", por lo menos para mí, es la época de sufrir por determinada mina. Las minas pasan de moda, se van de tu cabeza y entran otras. Pero el sufrimiento no, esta ahì y se caga de risa de vos. ¿Mala Época? Jamás, simplemente una época.
Ya vendran épocas mejores. Épocas para seguir rockeandola.
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