Entre el libro de Zaffaroni, el artículo de Nino sobre las garantías constitucionales y los interminables fallos de concrusos de delitos tuve un retroceso (uno de los tantos). Todo fue producto de una charla con Jenn. Ella es una lectora de SITUACIONES. Me enseño en todo este tiempo a anticiparme al hecho y tener distintas improvisaciones planteadas ante determinada respuesta. Y eso que conocemos gente impredicible, nos encanta esa gente, de hecho. Se aproxima a un resultado inevitable. Lo sabe y eso se puede interpretar como algo sumamente positivo. Sin embargo, por más anticipación que tenga de las situciones, termina sufriendo como todos. Esta perfecto que sea así. Porque sino no podríamos apreciar su hermoso blog con la cotedaneidad que nos tiene acostumbrado. A veces, es cierto, que la neurosis le gana, pero en el fondo todos somos neuróticos, psicóticos, obesesivos o maquinadores. Los textos que más me atrapan, son de ese estilo de personas. Y no de un tipo que dice que hay meter preso a un flaco por tenencia de marihuana para consumo personal. Ese es un facho. Pero no vamos hablar de politica (aunque tiene aristas sociales y culturaes), sino se desvirtua el objetivo del post.
En esa charla con mi compañera, hablamos de los viajes (tema recurrente de los ultimos días). Soy bastante tajante con mi teoría: cuando una relación se termina por un viaje, no es culpa del viaje. Es culpa de la relación. No existe la fecha de vencimiento ni la distancia imposible por un tiempo prolongado. El amor es más fuerte. Si estás enamorado, por más que estés en Vietnam o en China, seguís igual con tu par. Seguramente que la tentación de estar con otra persona pese fuerte en algún momento del viaje, somos humanos y tenemos necesidades. Pero eso no quita, que la ciudad donde estés te genere un extrañamiento mayor hacia esa persona y posibilite un regrese plagado de abrazos y sentimientos acomulados. La facilidad de ciertas personas, para escudarse en un viaje para no seguir en una relación es bajísima. No asumen que el problema pasa por otro lado, que seguramente estan faltando fáctores de atracción o unión para ser una relación con todas las letras. Yo no me creo la de "no sigo con Fulanito porque me voy dos meses a Luxemburgo" o "como fulana se va a Corea y yo me quedo acá, lo mejor es que terminemos". No, esa a mí no. No dudo en que es dìficil, que es jodido, que es tortuoso y angustiante, pero jugatela. Si realmente el amor pesa más, no hay viaje que valga o que ponga freno a tanto derroche de placer y felicidad.
No nos quedemos con "este viaje es mejor hacerlo sólo" y transformemoslo por un "sé que te quiero y que me esperan más aeropuertos".
No hay comentarios:
Publicar un comentario