Pongamos las cosas en su lugar. Escribir un post a las 6:30 de la mañana, después de una noche de copas, risas y excesos me llevan al estado de sinceridad más supremo que tengo. No quiere decir que cuando este careta no la tenga. Pero en un estado así, plasmo mis sentimientos con más facilidad y sin filtros de escribir o dejar de escribir algo. Me pregunto siempre por qué cuando estoy mal me refugio en los excesos, no me pongo un freno y quiero todo o nada. Como una ruleta rusa, imagino internamente que es la soluciòn que me recompone y me aleja de la cruel realidad por un rato. Es eso, un rato. Cuando me levante a la tarde, resaca de por medio, vuelve todo a la normalidad, los mambos, bah que los mambos! el mambo,!!!!!!! el resto es puro humo. No quiero ni estoy en condiciones de hacer teorias, planteos o reflexiones. Sí, puedo decir que lo que escribi acerca de cruzarse con alguien a propósito con resultados desfavorables es recontra verídico. Se lo discuto al que quiera. Después de la noche de hoy mucho más, no tenía limites ni frenos. Hasta tenía apoyo moral, psicológico para hacerlo. A pesar de algun mensaje que decía "yo no estoy de acuerdo". Claro, la unica persona que me podía bajar a tierra. Que me podía, porque tampoco la escuche. Quedamos el auto, el niño y yo. Ya está, tenía su incitación permanentemente. Hasta llegamos, el resto de la historia ya es conocida. No hace falta entrar en detalles. Voy a ir a pasear un día de estos a Villa Ortuzar, estoy convencido.
Una hermosa lucifer, un demonio hecho mujer...
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