Venía caminando por una calle de Liverpool, que no se como se llama e iba a un lado que tampoco sé como se llama. Estaba con dos amigos y veníamos discutiendo porque uno quería volver al hostel y otro quería ir a un museo. Cuando terminó la discusión, ganó ese lugar que no sé como se llama. Dí media vuelta y de pronto escucho mi nombre, eras vos. Mis amigos querían seguir caminando, por el odio que te tienen, iluso como siempre, me frené para darte un abrazo. No iba a perder la oportunidad de verte, aunque sea un instante. Los chicos me apuraban, pero vos estabas con dos amigas. Una parece que venía bien, porque uno colgó hablando con ella. Hasta que de repente, el que segundos antes decía que me apure, ahora decía que vayamos a tomar algo todos juntos. Vos diste el visto bueno enseguida. Yo también. Y los otros dos, que no habían emitido palabra, por inercia aceptaron la propuesta. Caímos en un bar medio irlandés y vos estabas sacada, revolucionada, en tu mundo viajero. Pediste un montón de cerveza, y ese gesto gustó en la mesa. Mi amigo, enamorado de tu amiga, sacó la confianza y la bronca que te tiene, y dijo "por qué te portaste siempre como una hija de puta con él (me señaló)". Vos te hiciste un poco la ingenua (como de costumbre), hasta que admitiste que sos incontrolable y no sabés manejar las cosas. Después tiraste la bomba de la noche adelante de todos, "quiero recuperarte, y el escenario es acorde a la situción". Me dejaste duro y no creo que haya pasado más de cinco minutos hasta que nos fuimos al hostel. Mientras en el bar sonaba de fondo "Ticket to Ride" de los Beatles.
Vos y tus amigas estaban parando en un hostel, con habitación de 5 personas y parece que compartían el lugar con un mexicano y un holandés, a los cuales no bancaban mas, porque se las querían garchar todo el tiempo. Por eso, mi amigo, rápido, y cambiando el concepto que tenía de vos, por tu declaración en el bar, las invitaba a nustra habitación. Por lo que recuerdo nuestro hostel se asemejaba a un hotel 5 estrellas. Teníamos hasta jacuzzi y un plasma. Las camas eran matrimoniales y eramos los reyes de Inglaterra, maso menos. Ustedes, pícaras y bien de mina, se hicieron rogar. Finalmente compraron la invitación. Cuando llegamos al "falso hostel", fuimos todos para el cuarto, y el chico copado invitó a tu amiga a recorrer el centro de Liverpool. El otro, que no hablaba, le dijo a tu amiga muda, de ir a la recepción a escuchar una banda que se parecía a Oasis. Quedamos sólos, en una cama enorme y con todo el lugar. Empezabamos a chapar, estabamos a punto de garchar, y de repente... suena el portero. Tuve que abrirle la puerta a la señora que trabaja en mi casa. Una copada, el momento ideal empañado por ese ruido molesto. El mejor sueño de mi vida, interrumpido de la manera más fracasada posible.
Me voy a dormir de nuevo, a ver si ahora te encuentro en algún otro lugar del mundo.
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