La realidad marca que cuando uno se quiere encontrar con determinada persona por cosa del azar, del destino o de las casualidades, eso no pasa. Dejaría de ser azar, destino o casualidad, de por sí. Para ser más claros, pongamosle que una de las minas que más me marcó en la vida, me cortó hace un tiempo. En el transcurso de los meses post corte y cuando el duelo es insoportable, me agarra como una necesidad de verla y por una cuestión de miedo a que no me responda o me ignore o me diga que no, no la llamo para un posible encuentro. Y en vez de llamarla para un posible encuentro, intento cruzarmela de "casualidad", "azarozamente" "destino veni a mì". ¿Qué metodos utilizos? Los básicos. Al compartir tantas cosas en su momento, uno se termina acordando los horarios de esa persona. La hora que entra a trabajar, la hora que va a la facultad, la hora que sale del laburo y la hora que sale de la facultad. ¿Entonces qué hago? Paso por la puerta de la casa un rato antes de que salga a laburar, me tomó el subte a la hora que entra a la facu o la espero a la salida de la misma. Todas esas posibilidades, más alla de ser neuróticas, enfermisas, bruscas y desesperadas, no van a ocurrir. Porque el dia que vos quieras hacer alguna de las opciones recientes, va a pasar algo para que no la veas. No va a ir a trabajar porque se enfermó, no va a tomarse el subte porque ese día prefirió ir con el auto, va a faltar a la facultad o saldrá más temprano porque faltó el profesor.
Si te la llegas a cruzar, va ser en un momento que no estes pensando en esa persona, estés con otro mambo en la cabeza y ese contexto te parezca muy utópico. Puede ser, un martes a las cinco de la tarde en el Mercado Central porque justo fuiste a aprovechar las ofertas de las frutas o la carne. O en Villa Ortuzar, cuando fuiste a llevar a un familiar a que se atienda con un doctor de esa zona porque es el único que le cubre la obra social. El hecho es que te la vas a cruzar dónde jamás lo pienses. En los lugares típicos te las vas a cruzar, pero solo cuando es solo un lindo recuerdito, o un buen polvito y nada màs.
La última obsesiva situación, puede ser, esperarla en la puerta de la casa un viernes o un sábado de 3 a 6 de la mañana, que sería el horario estimativo del cual regresa de salir con sus amigas. No es recomendable esta opción, porque puede ocurrir que baje de un auto de un hombre y la desesperación si ya era intolerable, en ese instante se torne angustiante y destructiva. No es cómo pensas que va a bajar borracha de un taxi y le va a pintar ir de garche con vos. Jamás pasará.
Por eso, es mejor, no intentar cruzarse con una persona que tenés ganas de ver. Mejor, levantar el tubo y tirarse a una pileta sin agua. Total, en ese aspecto, soy especialista.
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