domingo, 13 de marzo de 2011

PARA NO OLVIDAR

No quiero formalidad con vos. No quiero que seas mi novia. No quiero que seas mi amante. Ni siquiera quiero que seas mi fija de los sábados a la noche. Lo mío con vos va mucho más alla. No quiero conceptualizar nuestra relación. Tampoco quiero ni necesito llamarlo "relación". Quiero vivirla de una forma distinta. Que no haya compromisos, ataduras ni explicaciones. Que cada uno tenga la libertad de hacer lo que quiera. De acostarnos con quien se nos plazca, siempre y cuando ninguno de los dos nos enteremos. Que no sea conflctivo el amor que nos tenemos. Que el cariño este sabiendo marcar los límites. Acá juegan los sentimientos. No hay dudas de que hay sentimientos del pasado. Pero estos sentimientos marcados influyen en cierto punto en vos. Yo soy realista, no veo problemas en compartir momentos con alguien que me genera alegría. Disfruto con vos, y de vos. De cada momento. Desde tomar una simple cerveza a estar sentados fumando un cigarrillo. De cantar una canción en el auto hasta reirme de tu sonrisa hermosa. Disfruto verte caminar, reir y tocar tu piel de vez en cuando. Robarte un abrazo. Todavía tengo la sensación de estar abrazados en la calle, como en los viejos tiempos. Pese a todos los recuerdos especiales, no quiero la formalidad. No quiero un te quiero, no quiero cursiadas. Quiero los abrazos, las risas y los buenos momentos. De otra forma, sin complicaciones ni planteos. Que si tengo ganas de llamarte un martes a las siete de la tarde para ir a tomar un vino, lo pueda hacer. Que si vos tenes ganas de ir a comer una pizza un miercoles a las once de la noche también lo puedas hacer. Sin la necesidad del compromiso. Sin el deber de fidelidad. Solamente vivir momentos. Sé que la pasas bien conmigo. Sé que te relajas. Sé que podemos hablar de todos los temas sin restricciones. Siento que te entiendo en casi todo lo que me decis. A veces ni tenes que decirme las cosas para que yo entre en razón. Es como una energía especial. Una conexión única.

Estando al lado tuyo no hay tiempo. Me meto en un mundo distinto. Una especie de división del mundo en dos fracciones, el primero es el real, el de la gente que nos rodea, el del mozo que nos trae las cervezas, el del barman que hace los tragos y el de los autos que me tocan la vocina porque doble mal. El otro es el nuestro, sin horarios, sin celulares, sin otra cosa que nosotros dos entendiendonos. Es un planteo un poco complicado tal vez. Es una prueba a la cual hay que someterse. A intentarlo. A insistir. A recuperar el tiempo perdido sin que el tiempo nos corra. Sabiendo que pueden pasar una semana, dos o tres sin hablarnos. Y que así y todo, podamos sentarnos o acostarnos en una cama cerrando los ojos y estando tranquilos que hay una persona que entiende a la otra. Que en estos tiempos que corren, de escasez de coincidencias, exsten dos personas que se quisieron pero que eligen no querese como antes. Pero que quieren pasarla bien, sabiendo cada uno lo que le gusta al otro y como hacerlo sentir feliz. No solo pasa por algo sexual, pasa por la sensación de comodidad. De que está todo dicho y hecho. De que no hay carga ni presiones. Solamente nuestro mundo, ese que decidí llamarlo el de ficción, que tiene una dosis elevada de realidad y que solo nosotros interpretamos. Una ficción que nos encanta vivir, y un mundo en el cual la tranquilidad nos genera una estabilidad desestabilizante. No quiero ser tu mejor amante. Simplemente quiero ser yo. Y que vos seas vos. Que seamos nosotros. Que no vamos a volver a ser lo que fuimos. Nos vamos a reinvetar. Es una nueva faceta nuestra. Que no sea un recuerdo prohibido olvidado en el olvido. Que haya una tarde de lluvia, de tu pelo enredado. Y cuando nos despertemos en un día presumido, nos quedemos un poco en las alturas. Para que contar el tiempo que se ha ido, para que contar el tiempo que nos queda. A vivir se ha dicho. Será posible, será dormido.

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