jueves, 17 de marzo de 2011

SEÑAL QUE TE HE PERDIDO

En mi habitación todos lo que me rodean me están mirando. Se están burlando de mí. Los libros caminan y viene hacía a mí, buscando guerra. Es la reencarnación de Cortazar que me quiere asesinar por lo mal que escribo o que Sábato se quiere meter en un tunel de verdad con tal de no leer lo que intento plasmar día a día. Los discos, por su parte, creen que les estoy faltan el respeto. Sabina se agarra la cabeza e insulta "coño, yo me mato haciendo poesías para que este tío venga con poesías baratas, mierda ". Fito Páez no cree que exista el amor después del amor, y ofrecería su corazón. Ni hablar del Indio Solari que me considera un atentado a la prosa, me mira de reojo y me dice "ropa sucia afuera", y se esfuma. Los cuadros me señalan, Lennon prefiere la guerra antes que mis cursiadas. Los tres chiflados no quieren hacer reír a la gente. Curly se quiere dejar crecer el pelo y Moe es capaz de cortarse el flequillo. Calamaro se fuma un porro, me mira y se adjudica culpas por mi situación, " ¿para qué compuse Crimenes Perfectos o Para no olvidar"?, "me tenía que haber dedicado a las muzzas, pero de la pizza, y no a las musas para que este pendejo de mierda no se sienta tocado con mis temas". Ortega quiere dejar el fútbol que es lo que más ama en la vida, ni siquiera quiere jugar de nuevo en River. Rogers Waters suspendió su vista a Argentina. Manu Chao empezaría a cantar a favor del capitalismo, y sostiene que la revolución es imposible hoy en día. La botella de agua mineral se vuelca con tal de la que no la tome, prefiere ser absorbida por el suelo y los microbios. Los perfumes vacíos bailan y gozan todas las veces que me llene de ellos para ponerla y salía virgén de cada salida con cada mina. La lámpara no me deja prenderla, y cada vez que la tocó me da chispazos. Las zapatillas desatan los cordones y salen de la habitción. El jean se empieza a romper de a poco. Los chocolates anotan en una planilla como voy a quedar en veinte años gracias a ellos, mostrandome un futuro lleno de gordura. El equipo de música no deja que entré ningún disco más. La televisión se apaga. La luz comienza a titilar cada vez más fuerte. La notebook es lo único que me acompaña. La cama me tira al suelo e intenta quedarse sola. El suelo está caliente y genera que vuelve a la cama. Me van empujando entre los dos y me sacan al pasillo. Me dejan solo con la notebook, quien resignada me deja seguir escribiendo por la lástima que le genero. En el pasillo está todo oscuro y me da un poco de miedo. Entro al baño y prendo la luz, cuando quiero sentarme en el inodoro para estar más comodo, me resbaló. Salgo corriendo, y voy hasta la cocina. La heladera esta vacía, no hay ni un poco de agua. Voy hasta la alacena y sólo queda una galletita de agua, que cuando la muerdo, se deshace en diez pedazos. Abro la puerta de mi casa y voy a tomar el ascensor. No anda. Voy por las escaleras y siento que cada vez que bajo un piso, van desapareciendo los escalones. Llego abajo y saludo al portero, ni me registra. Ni siquiera me abre la puerta. Justo entrá un vecino que no me saluda, pero que me permite salir. Quedo en la calle descalzo con la notebook en la mano, mi shorcito de argentina y mi remera de la naranja mecánica. Corro hasta la esquina y te veo venir de frente. Son las 2 de la mañana de un martes, ¿qué haces aca? ¿de dónde venis?. No me respondés. Te reís de mí y te vas corriendo para el lado de tu casa. No sé si eras vos o un fantasma. O mi imaginación. No te sigo. Todo me da miedo. No hay un alma en la calle. Corro de nuevo hasta mi casa con los ojos cerrados, me siento en la puerta de mi edificio y escribo "no quiero que me abandones". Cierro la notebook, la pongo como almohada y me tiro a dormir. Me levanta un policiía y me echa. Le digo que es mi casa, no me cree. Piensa que estoy loco y me quiere llevar. Logro convencerlo y al final me suelta. Le toco la puerta al portero y no quiere abrirme, hasta que se cansa de mi insistencia y me abre. Me muestra un palo como para pegarme. Subo las escaleras a las apuradas y vuelvo a mi departamento. Por suerte deje la puerta abierta, entro de nuevo, llego a mi habitación y está todo como antes que comience el caos. La cama me brinda su amor incondicional nuevamente. Antes de cerrar los ojos, me paro, agarro tu foto y la rompo. Ahora sí, me puedo dormir. Los pedazos de fotos que quedan en el suelo se convierten en un fantasma con tu forma, se acerca a mí. Lo miro con desprecio y se va por la ventana. Espero que esta vuelta no vuelva más.

1 comentario:

  1. One Art
    by Elizabeth Bishop

    The art of losing isn't hard to master;
    so many things seem filled with the intent
    to be lost that their loss is no disaster.

    Lose something every day. Accept the fluster
    of lost door keys, the hour badly spent.
    The art of losing isn't hard to master.

    Then practice losing farther, losing faster:
    places, and names, and where it was you meant
    to travel. None of these will bring disaster.

    I lost my mother's watch. And look! my last, or
    next-to-last, of three loved houses went.
    The art of losing isn't hard to master.

    I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
    some realms I owned, two rivers, a continent.
    I miss them, but it wasn't a disaster.


    --Even losing you (the joking voice, a gesture
    I love) I shan't have lied. It's evident
    the art of losing's not too hard to master
    though it may look like (Write it!) like disaster.

    ResponderEliminar