miércoles, 27 de octubre de 2010
BANDERAS EN TU CORAZÓN
Tenía pensado subir al blog un sueño que habia tenido en la noche de ayer. Cuando me levanté a la mañana con la noticia de la muerte de Kirchner, cambié mi idea inmediatamente. No sé por qué, no me sorprendí, capaz sabía que podia darse este descenlace. No quise escribir nada y me tomé un tiempo para reflexionar sobre esta fígura tan controvertida en los últimos años para toda América latina. Siempre dije que no soy un sabio de la política, pero me interesa y leo todo lo que puedo. Tengo que confesar que mi voto del 2011 ya lo tenía madurado hace tiempo e iba a ser para él. No tengo ningún problema en decirlo. No soy peronista. En realidad no soy de ningún partido ni milito en ninguna organización. Así y todo vi en este tipo algo que no había en mis 23 años: un tipo fiel a sus ideales. Podra gustarte, podras odiarlo, pero el tipo siembre mantuvo su postura clara. A mi me simpatizan los líderes fuertes. Desde el día que anuló la ley de obediencia debida y punto final y puso en la silla a todos los milicos se ganó mi más profundo respeto. Tuvo los huevos necesarios para condenar a esos hijos de mil puta y poner en práctica una verdadera política de derechos humanos. A la mañana escuchaba que los opositores le reconocían esa virtud. Me dio asco escucharlos. Esos mismos tipos se llenaron la boca hablando mierda de los derechos humanos y decían que él se agarraba de eso para seguir en el poder. Eso me genera rechazo, esa falsedad de que ahora que esta muerto es un "luchador de los derechos humanos". Y antes se llenaban la boca criticando esa faceta que tenía. Es parte del juego supongo. Pasa con todos los que se mueren. Quiero reconocer otra cosa que él hizo, más alla de agarrar el poder en un estado calamitoso para el país: generó un debate en la sociedad y abrió la cabeza de varios pibes que venían descreìdos en la política para que empiecen a militar. Porque eso es la democracia: poder intercambiar opiniones libremente. Lograr que miles de pibes puedan volver a confiar en alguien, no sólo en su partido sino en otras agrupaciones es algo que para mí hay que reconocerle. Podemos hablar del INDEC, de cierta gente que se mueve con él y demás errores políticos que como todo gobierno tuvo y tiene. Desde mi más humilde opinión, en mi poca vida política no había visto un tipo tan comprometido por los Derechos Humanos como él. No llegué a ver a Alfonsín, que también es un tipo al cual admiro y respeto. Creo que se ganó un lugar en la historia. No me parece que se haya muerto un movimiento, al contrario, creo que a partir de ahora nace un mito. Esto es sólo una despedida. Y todos sabemos que "las despedidas son esos dolores dulces".
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