jueves, 7 de octubre de 2010

EL NOVIO DEL OLVIDO

La pasé a buscar por un bar que queda en Gorriti y Scalibrini Ortiz. La conocía hacía tiempo, pero no la veía desde el colegio. El facebook me anticipó por las fotos, que venía bien, estaba intacta. No ecasillaba en mi estilo de mina, eso sí. Era rubia, tenía un cuerpo espectacular, y pinta de loquita. Por todas esas razones (por no ser mi estilo y por loquita, obvio), no dude en invitarla a salir casi a los cuatros días que empezamos hablar. Creo que se dio una conexión desde la primera palabra que hablamos por msn, cosa que no suele pasar seguido.

Me acuerdo de esa noche que salimos por primera vez, hacía mucho frío. Me pusé mi ropa cabala de la primer salida, y como todavía no manejaba, la pase a buscar en un taxi para ir a otro bar...

Ese viernes, todavía retumba en mi cabeza. A la mañan fui a buscar mi receta para mis drogas legales. Despuès me tome el 99 para ir al negocio, y se me cruzó la idea de mandarle msj para invitarla a salir. Empezamos hablar un martes, y el sábado ella se iba a Brasil unos días. Ya me había anticipado que dejábamos la salida para la vuelta. Sin embargo, como siempre, yo no podía aguantar. Me encantaba, no sé que, pero me encantaba. Me la jugué y ese viernes al mediodía le mande un msj simple, que decía que tenía ganas de verla. Nada más. Como pocas veces me pasa en la lucha del sí y el no, ganó el sí. Me acuerdo de estar arriba del bondi, y con la sonrisa de oreja a oreja. No me había dado vueltas, como solían hacerme y encima, cambio su postura de aguantar hasta su regreso de Brasil. Le conté a un par de amigos que salia con ella, y me decían "uy, estás muy bien, en Miramar le teníamos ganas todos, tetas gloriosas". Era lo que se rumoriaba. Tetas gloriosas, tetas, tetas, tetas....

Después que pasé el día entre facultad y laburo, fui con mis viejos a cenar a un bodegón de San Telmo. Estaba comiendo una tortilla de papa espectacular, cuando me vibra el celular en mi jean. Presentí que era ella para suspenderme la salida. No fallé. Me decía que estaba muy cansada, que quería dejarlo para la vuelta y que se juntaba con las amigas a tomar algo. Con mucha confianza, no le respondí el msj, la llamé de una. Me atendió, con su inconfundible voz de cheta (me gustaba tanto tu voz). Raro en mí, no critiqué su modo de hablar. Supongo que por las charlas por msn, me parecía muy copada y si era cheta, a lo sumo, era una cheta copada. No maquiné tanto, venía en buena racha de minas como para ponerme a pensar como era ella. Si iba, bien, y sino iba hacer una más de las tantas de ese año. Le habra gustado el llamado, lo que le dije y cómo se lo dije (no recuerdo exactamente las palabras), pero de nuevo cambió de opiniòn y me dijo: "esta bien, pasame a buscar a la 1 por gorriti y Canning, voy a estar con las chicas tomando algo".

Con la tranquilidad de aquellos tiempos a flor de piel, me tomé el taxi un ratito antes de lo pautado. Llegué temprano y una vez que encontré al bar, la llamé para que saliera. Me acuerdo que atendió una amiga y me dijo que la rubia estaba en el baño. Obviamente, no le creí. Las minas te prueban, y sentì que querían analizar mi voz (puras hipotesis para hacerme el canchero). Igualmente salió de toque, sin hacerme esperar. Me acuerdo que ella miraba para todos lados, y no se subía al taxi la boluda. Claro, pobre, pensó que yo estaba en auto, y ni imaginó que la iba a pasar a buscar en taxi (tampoco se lo habìa dicho, es verdad). Apenas se subió, no tuve ninguna sensación distinta, no me enamoré a primera vista, no vamos a ser caretas. Fui directo a mirarle las tetas (a corroborar lo dicho anteriormente), y confirmé la teoría. Ese vestido negro escotado, ufff, mejor no detallar. Después la segui viendo, y creo que me dije a mi mismo "sí, me encanta". Me gustan las petisas, morochas, de ojos celestes y capaz con otro estilo de cuerpo. Ella era diferente, y seguramente lo diferente me atrapó como nunca antes...

En el taxi ella tiró "si sabía que no manejabas, veníamos con mi auto". No lo dijo mal, al contrario. Mostró que era una mina copada, que lo es en verdad, pese a todo. Después tiramos un par de comentarios estúpidos los dos, como para entrar en clima. En el trayecto del bar al otro bar, me acuerdo que me llamó un amigo dos veces, y no atendí. Y que el taxi me costó 12 pesos. Detalles, que me los estoy acordando ahora, mientras redacto. Es más, todo esto es improvisado (pero real).

Thames 878, es mi lugar para la primera salida con una mina. Es un lugar tranquilo, con sillones, buenos tragos y música de fondo, mezcla de jazz y otras cepas. Siempre iba directo a los sillones, pero ese día estaban todos ocupados. Así que fuimos a una mesa de adelante. Me relajé igual y acepté la mesa. A la hora de pedir que tomar, no lo dudó: "quiero una corona fría y con limón". Esa frase, puede parecer simple, a mi ya me marcaba mucho. Amo que una mina tome birra. No se por qué. Es algo muy pelotudo, de poca relevancia, a mi me puede que una mina pida cerveza, y con esa seguridad, más aún. De paso, me pedí una para mí también. Sabía que se venían dos o tres más...

Hicimos un pacto, "no hablemos de gente en común ni de la comunidad". Raro, yo nunca había planteado algo así. Inclusive, con otras minas sacaba temás de la comunidad, como para ser más amena la charla. Encima con ella teníamos infinidad de gente en común, y podíamos haber hablado de todos ellos. Creo que los dos estabamos harto de esa burbuja, y no tocamos el tema ni ese día, ni en casi un mes -cuando ya por cuestiones obvias, teníamos que hablar de ciertos amigos o conocidos-. No importa, la cuestión es que hable muchísimo (típico de mí igual). Ella es un poco callada, en verdad habla lo necesario, como digo a veces "habla cuando tiene que hablar, y te la manda a guardar". Es pilla, cortita y al pie. Me largué a contarle muchas intimidades que no suelo contar de entrada, como el tema de los ataques de pánico. No sé, la vi muy pura, muy interesante. Me sentí con confianza y sin miedos a quedar mal. Cuando miré la hora en un momento, vi que hacía hora y media que estabamos adentro. Tenía que empezar con mi segunda etapa en la salida: ir al baño, volver y acercar mi silla un poco hacia la de ella. Cumplí con mi plan. No creo que haya pasado más de cinco minutos desde que me arrimé a ella hasta que le tiré la boca, sin dudarlo. Ella me aceptó el beso. Y empezamos a chapar en pleno bar, con mucha gente alrededor. No nos importó. Tengo que confesar que temblé mucho. No se si ella me había gustado mucho, si tenía el miedo típico a rebotar o mi inseguridad de siempre. Me mostré nervioso, hasta que me di cuenta que ella besaba increible, y que a partir de ese beso, todo iba ser diferente. Para mí, el beso es clave en una primer salida. Si el beso es malo, es muy jodido levantarla. Tiene que haber esa conexión de labios, esa mezcla de lengua y labio, sin que sea saliba pura. Creo que es jodido detallar un buen beso, se siente, todos sabemos internamente cuando estamos ante un beso hermoso...

Habremos chapado unos quince minutos. Me dio la mano, y le acaricié la cara. Charlamos un ratito más y nos fuimos porque ella tenía que estar en Ezeiza a las 7 de la mañana y eran las 4 y pico. Salimos afuera, apretamos contra una pared y caminamos de la mano hasta la esquina para tomar un taxi. Me vi futuro, como hace mucho no me pasaba. La habíamos pasado bien. No habíamos hablado ni de ex, ni de la comunidad, ni de cosas aburridas. Los viajes, las locuras, las cosas sencillas, creo que eso fue lo que nos atrapó a los dos....

Ella se bajó del taxi primero que yo. Era genial que viva a dos cuadras de mi casa. En ese momento en el cual el "no auto" se hacía presente en mi vida, era un golazo la cercanía de nuestros departamentos. Ella bajó, me dio un pico y me dijo "la pasé muy bien, espero que vos también".
Cuando llegué a casa, no me importó nada y le mandé: "hace mucho no la pasaba así con alguién, buen viaje, hablamos a la vuelta". Ella respondió "yo también!!!!, que descansés, beso grande, nos vemos a la vuelta". Me fui a dormir con una tranqulidad que hace mucho no tenía, incluso ni tuve que tomar el rivotril de aquellos tiempos. Pusé un tema de Divididos (Spaguetti del rock) y me quede dormido...

Todo lo que vino después es sabido. Es el blog. Son cosas que me enseñaron a crecer, que me hicieron darme cuenta que escribir era una terapia. Me enseñó a amar, a equivocarme, a sufrir, a extrañar, a necesitar, a llorar, a idealizar, a no tener que idealizar, a pensar, a putiar, a hacerme un poco más hombre al fin y al cabo. Me enseñó, y por eso, pese a todo, es que la quiero un montón y siempre va ser importante para mí.

Pasó más de un año, pasaron cosas, demasiadas. No voy a poner una cursiada, de que mi amor por ella no pasó. Me parecé que una buena forma de cerrar este post es con una frase de Calamaro (que tanto le gusta a ella): " Nos volveremos a ver ". Y los dos lo sabemos.

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