Hay gente que nace novelera y hace de su vida una novela de las tres de la tarde. Busca una villana, una heroina, un noble que pelea contra los ricos y al multimillonario sin escrupulos. Me considero un novelero, pero de esas clásicas. No las méxicanas, algo más light. Lo que nunca pasa por alto es el sufrimiento y el dolor. Me ato de algo mínimo y creo un conflicto mucho más grande del que finalmente ocurré. No buscó a la mala de la historia. No existe una mala. Uno creo que la hay, pero no. En realidad hay una persona que no sufre como uno, y punto. No hay que buscarle la quinta pata al gato. Tengo una forma de ser bastante pasional para enfrentar la vida. En muchos casos, esta buenísimo. En otros, me termino exponiendo más de la cuenta. De hecho, el blog a veces expone mis miserias más profundas. Le doy un toque de ficción, para que el relato sea más atrapante. Pero la persona en sí, de carne y hueso, sufré, y vaya si sufre. A mí hay algo que no me gusta que me falten, y eso es el respeto. Siempre fui respetuso de todos, desde mis amigos hasta profesores o cualquier persona que se me cruce en el medio. Nunca fui de esas personas que hablan por atrás sobre el otro. Mucho menos, de gente que realmente apreció y que me hizo crecer en mi vida. Por eso, cuando me tocan esa parte, estalló. No sólo estallo ni se me cruzan los cables, me angustio. El sólo hecho de que alguién me diga algo que no es verdad, me angustia. Soy así, amante del llanto fácil, ponele. No confronto, doy fácil la razón y soy débil ante alguna persona que me genera un amor especial. Por suerte, me estoy curtiendo, cambiando ese gran defecto, estoy empezando a no callarme cuando tengo razón y hacerme valer un poco más cada día. Si soy peleador con mis amigos, también puedo serlo con otras personas. Es algo que de a poquito me estoy metiendo en la cabeza.
Hace unos meses me propusé relajarme y de repente, emepezaron a llegar buenas energías con esa postura. No la pude mantener, porque todos tenemos mambos en la vida lamentablemente. El tema del mambo es especial, nos da vulnerabilidad y nos debilita. Cualquier cosa que nos dicen ante ese estado, la vemos como algo trágico. No es tan así, es parte de la postura que tomamos y nada más. Elegimos estar así porque es la posición más cómoda. No para escribir simplemente, para la vida en general. Quiero empezar a creer en que los tiempos buenos llegarán, en que todo lo que uno sufre por alguién en algún momento se invierte a una alegría sostenible, y en lo que uno cosecha crece cuando menos lo pensamos. Si sigo esta línea de pensamiento seguramente los mambos van a pasar a un segundo plano. Que es verdad que si estamos mambiados, y tenemos a alguién que nos haga sentir bien, capaz se reduce el mambo. Pero no quita, que desaparezca. Desaparece si uno se mentaliza en que tiene que ser así. No importa el papel que juega la soledad, o el sentirse que no esta en compañía de ese ser especial. Esta tarde de lluvia me pone meloso, melanco y con ganas de taparme y verme una buena cantidad de películas con más de un chocolate, y en alguna grata compañía. Todos nos ponemos así en días feos como este. Nos ponemos nostalgicos y romanticos. Nos dan ganas de ver alguna de esas películas cursis. Y como dice Julie Delpy en una buena película para el día de hoy, Antes del Atardecer: "los recuerdos son maravillosos, sino tienes que afrontar el pasado". La lluvia y los recuerdos van de la mano, y ahí está el problema del día. Y de otros tantos también.
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