lunes, 25 de octubre de 2010

HASTA LUEGO

El título del post es en homenaje a uno de los mejores discos que escuché en mi vida (de Los Rodriguez). Hoy subí al auto y lo elegí como compañía en mi viaje a la facultad. Además me planteó el interrogante de qué es mejor, si Los Rodriguez con este discazo o Calamaro solista. Pasaban los temas y era uno mejor que otro. Sumado a que la letra de cada uno marcaba distintos estados de ánimos. Repasemos: me subo con Mi enfermedad, para entrar bien power, después van pasando: Buena suerte, Sin documentos, Me estas atrapando otra vez, A los ojos, y la lista es interminable.

Paradojicamente el nombre del título del disco fue lo que marcó el día desde temprano. Ante mi estado actual de desocupado, me levanté temprano para mandar CV y hacer todos los tramites legales para que la búsqueda no se haga más larga. Un ratito más tarde me picó el bichito de ordenar mi cajón desordenado. Creo que es momento de ordenar las cosas, ponerlas en su lugar. Ordenar el cajón significa ordenar un poco mi vida. Ver hacia donde apunto y ponerle fichas a mi vocación, que es la de periodista. Porque mal que mal, tengo el título que me otorga semejante reconocimiento y principalmente siento la profesión a flor de piel. A mi me gusta contar historias, me siento cómodo en ese papel y siento que ahí está mi futuro. Tengo el sueño desde chico de escribir en la Rolling Stone o que me tomen en la redacción de algun diario progre (si es que lo hay). Este momento de renovación de mi vida, viene con un libro bajo un brazo, que si no fuese por un par de personas, jamás lo iba a publicar.

Veía en mi cajón montones de entradas de recitales y mezclas raras: El Bordo, Las Pastillas del Abuelo, Calamaro, Los Piojos y hasta Maná. Entradas de cines y de teatro, que no se para que las colecciono, pero me di cuenta que está copado tener esos recuerdos. Todo esto, sumado a tarjetitas y menues de restaurantes, cartas de mi familia para diversos cumpleaños. Y demás cosas que no se pueden meter en ninguno de los rubros mencionados.

El moño que decoró este precioso momento fue el mail impreso que le mandé a alguin en Abril. Que patetico lo que le escribí. No puedo creer que haya caído tan bajo y decirle las cosas que le dije. Las palabras de aquel mail no voy a negar que eran fuertes y muy lindas. Pero no entiendo como pude mandarselo y no guardarmelo para mi. Archivarlo en la carpeta de borradores y que quede ahí. No es que me arrepienta de haberselo mandado, pero siento que no lo merecía ni ella ni yo. Como que estaba implícito lo que me pasaba. No hacía falta esas palabras cursis. Seguramente muchas minas valorían mucho un mail así de arriesgado y con tantas palabras de amor como aquel mail. Ella es diferente, y seguramente ni siquiera se lo guardo para subirse el autoestima cuando está para atras. Pensé mucho en la reciprocidad. En lo feo que es que uno este enamorado de una persona que no siente lo mismo que vos. Por aquellos tiempos, me desvivía por volver con ella. Sin embargo, no luché, no la perseguí ni la apabullé. Simplmente le escribí ese mail y posteriormente se lo dije personalmente. Se me viene a la mente esa tarde en Starbucks casi llorando, diciendole que era la mina que quería tener a mi lado y una sarta de cursiadas. Me da ternura y asco al mismo tiempo. Es una sensación demasiada extraña. Es no arrepentirse pero darse verguenza a si mismo. Me pongo en lugar de ella y digo "que patetico que es este flaco". Pero me pongo en mi lugar, y me parece que más patético es no largar las cosas, por más que suenen patéticas, duplico. Por eso, cuando me subí al auto y puse "hasta luego" me retumbo tanto la cabeza. Enterrar de a poco el pasado y empezar a vivir el presente. Es una tarea jodida, no hay dudas. El aire que se respira en esta época del año es distinto, y las vibras tienden a ser más positivas. El anteultimo tema de Hasta Luego es Cuando Te Has Ido. Hay una frase de esta canción que dice "valen más tres horas tuyas, que un segundo mío". Era lo que creía hace poco, ahora me doy cuenta que mi tiempo es muy valioso y que valen más un segundo mío que tres horas de ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario