miércoles, 13 de octubre de 2010

SEXO, DROGAS Y ROCK AND ROLL!

Me lo había anticipado antes de que salgamos la primera vez: " no garcho la primera vez que salgo, por más que me partas la cabeza, me la aguanto ". Era muy clara y mantuvo su postura toda la salida. Incluso, salimos del bar y chapamos en la calle, donde hubo un manoseo muy heavy (teniendo en cuenta que estabamos en plena Santa Fé). Así y todo, se la banco sin chistar. La acompañé a la parada del bondi a tomarse el 24. Vivía en Avellaneda. Mi estilo de mina era ella: petisa, tetas grandes, ojos verdes, cara angelical y una onda muy rara. Pelo corto, medio Celeste Cid.

Hoy me acordé de esta mina. Claro, un detalle más: tenía novio. Era una pirata y yo era su amante. Genial, cero preocupaciones, no tenía que perseguirla ni tenia que preguntarle cómo estaba. Puro sexo, y del bueno. Me atrevería a decir que en la cama era la mejor. La tenía demasiado clara, y regulaba los tiempos. Que mina loca!!! Regulaba los tiempos!!.
" No, ahora paremos un ratito, si querés te la chupo, pero no me pidas que garchemos, necesito 10 minutos de pausa ". Uff. Tenía un piercing en la lengua, y sabía usarlo a la perfección. Dos tatuajes, uno en el tobillo y otro arriba de la cola. Le gustaba Bersuit, y me contó que una vez subió al escenario en el tema "la petisita culona". Que Cordera le tocó las tetas y que la banda iba a su casa porque la madre era conocida del representante. En fin, era una mina con mucho rock and roll encima.

Me acuerdo que la primera vez que garchamos, le hice como una cena especial. Compré sushi y armé un caminito de chocolates desde la puerta del comedor de mi casa hasta mi habitación. Cuando llegó a casa no entendía nada la piba. Yo estaba en celo, maso menos. Y la mina quería comer, entrar un poco en clima. Así que accedí a su pedido. Comimos tranquilos, tomamos un vinito y después me obligó a poner un disco de Bersuit. Recién ahí entro en clima sexual el asunto. Entre "un pacto" y "mi caramelo" nos matabamos en el sillòn del comedor de mi casa. La mina se excitaba con Bersuit, como si le estaría dando una especie de inyección orgásmica. Dar detalles del sexo, me parece que no da. Sólo se que cuando terminamos de garchar, me pidió que hicieramos uno. Fuimos al balcón y volvimos a mi habitación. Tomamos otra botella de vino tinto y de nuevo arrancamos. Como dije antes, la mina regulaba. Me hacía frenar cada rato. Pero era tan buena en la cama, que te la bajaba ella cuano quería. Creo que lo hacía a proposito. En ese momento me dió vuelta. Creo que ahora sería todo más parejo. No me ganaría el partido tan fácil.

Estabamos re locos, y después del segundo polvo nos pusimos a ver "muerte en un funeral". Una película para ver en ese estado. No paramos de reírnos, y limamos cosas todo el tiempo. Nos miramos y vimos que era de día. A todo esto, la mina apagó el celular, le habìa dicho al novio que se iba a dormir temprano. Una jugadora increíble. La tenía atada. Me comentó que tenia una contraseña en el celular para que el novio no le pueda revisar los mensajes. No le creí, por eso, cuando se quedo dormida, fui al comedor a buscar su celular para corroborarlo. Me ganó de nuevo, era verdad. No se podía acceder a ninguna función sin su bendita clave.

Volviendo a la mañana de ese sábado, dormimos en mi cuarto. Podíamos haber dormido en el cuarto de mis viejos, que estaban de viaje. Pero nunca fuí de ese estilo. Amo mi cama, y prefiero ser limpito, no dejar huellas ni olores en otras sàbanas o colchones. Me sorprendió algo de la mina, le dije "¿te prestó una remera para dormir?", a lo que respondió: "no, me gusta dormir en bolas". Y así fue. Cumplió con su palabra. Durmió solamente con su tanga. Quiero aclarar, que la mayorìa de las minas que dormí, casi todas eran fanaticas de dormir en bombacha y remera. Pero bueno, fue la excepción....

Me levanté a eso de las tres de la tarde. Intenté levantarla, y la mina se negaba. Dormía como una morsa. Yo no tenía sueño. Y eso que había dormido seis o siete horas como mucho, después de una noche en la que hice de todo. Aproveché que la mina dormía y me tire en la pieza de mis viejos a ver Los Simpsoms. Llamé por telefóno a un amigo para contarle todos los detalles. Cuando vi que eran las cinco y media, la fui a levantar de nuevo. Esta vez aceptó. Se levantó rápido de mi cama y llamó al novio. La hermosa mentirosa le dijo que se sentía mal y que apagó el celular para poder dormir tranquila. No sé si el novio le creyó o no, pero no creo. Seguramente después lo iba a recompensar de otra forma.

No se podía ir sin el tan querido mañanero (que ya era tardero). Sin embargo, la mina se negó. Se tenía que ir del novio, directo de mi casa. Fue ahí, donde dijo un frase célebre, que nunca me voy a borrar de la cabeza: "si garchamos ahora, mi novio se va a dar cuenta que mi concha esta usada ". A partir que terminó de decir usada, creó que todo lo bueno que había sembrado la mina, se vinó a pique. Que yo lo diga, esta increíble. Pero que te lo diga una mina, y que encima recién te la cogés, suena asquerocito. Por eso, no intenté forjar nada más. Comimos el sushi que sobró de la noche. La mina se llevo sus respectivos chocolates, le di un pico y se fue a la casa del pibe. Nunca más la llamé.

Fue una noche cualquiera donde aprendí que "coger no es amor, es mucho mejor".

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