martes, 5 de octubre de 2010

SALANDO LAS HERIDAS

Una vez más, Sabina tiene razón. El tipo dice que "al lugar donde has sido feliz, no deberías tratar de volver ". Si bien, hay muchos lugares donde la imagen de felicidad se cruza en mi cabeza; hay lugares especiales, mágicos, que no tenés que volver, salvo que regreses con aquella persona con la cual te sentiste completo. Igualmente se me planta el interrogante, ¿ es el lugar lo que me hizo feliz o es la compañía ?. Me parece que ahí se presta un lindo debate. Por un lado, es verdad que el lugar, es el escenario de la película, la decoración, y es importante. Pero por el otro, no importa tanto el lugar, sino la persona. Podes estar en Chascomús, en Concordia o en China, pero es la persona la que transmite los verdaderos sentimientos.

No voy a negar que volver a aquel lugar sin ella, es algo que esta dandome vueltas estos días. Me había prometido, e incluso escrito, que si alguna vez regresaba ahí, era con Laura (a partir de ahora). Promesas sobre el videt, que ante la mínima posibilidad se va por el inodoro. No quiero pecar de ingenuo. Sé que si no vuelvo con los pibes, no vuelvo más. No va a venir a mi casa, tocarme la puerta y decirme "mirá, traje dos pasajes, nos vamos!!". Soñé con esa situación un par de veces, pero es utópico. Basicamente porque con Laura no somos nada hace muchísimo tiempo, y mucho más, saber que nunca más volveremos a ser nada. Es así, ese lugar tiene su aire, su aroma y fue el lugar donde me enamoré. Fue en esa ciudad, donde dije "es la mina que quiero al lado mío". Frase de cabecera en mis interminables palabras que le dije más de una vez. Debe ser fuerte que alguien te diga que sos la persona que uno quiere al lado. Así y todo, hay gente que no lo valora. Laura es inalcanzable e inconquistable. Digamos que ella sabe lo que le puedo dar, no es necesario preguntar. Sin embargo, prefiere seguir su vida. Seguramente ella se va el finde largo a algún lado (que de hecho se va, pero intento disimular que sé dónde y cuándo). Una vez que yo entre al hostel, que es el mismo que fui con ella, se me va a cruzar la imágen de nosotros entrando de la mano, todo mojados por la lluvia. A los quince minutos ya estabamos tirados en la cama y nos secamos con nuestra piel, de la manera más hermosa de sacarnos el agua. Pero sería absurdo describir todo el viaje con ella. Para Laura, fue uno más. Para mí, fue clave, casi el mejor de mi vida (por no decir el mejor). Y eso que estamos hablando de un lugar acá a 300 km. Me encantarìa volver con ella, en algun momento de nuestras vidas. Me gusta lo imposible, cada día me doy cuenta un poquito más.

Rosario siempre estuvo cerca, vos también Laura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario