martes, 19 de octubre de 2010

LAS OPORTUNIDADES

Ella venía caminando por Pueyrredon yendo para el lado de Cordoba. Yo venía yendo para el lado de Santa Fé, escuchando algún tema de Calamaro (es la semana de El Salmón claramente). Nos cruzamos con una mirada y nos regalamos una sonrisa. Fue un segundo, un instante, un flash. No conocía ni yo a ella, ni ella a mí. No sé cómo se llamaba, ni donde vivía. En realidad, no sabía nada de esta mina, ningun dato concreto. Al toque me puse a pensar que esa mina podría haber sido la mamá de mis hijos, una novia pasajera o una fija de los sábados a las cinco de la mañana. La certeza no lo tengo. Pero el tema de cruzar miradas en la calle o en trasporte público es algo recurrente en mi vida y que se mantiene con el paso de los años. Soy medio cagón y no sé que hacer ante esas situaciones. Esos momentos que vos sabés que la mina te esta mirando y vos la estás mirando a ella, pero no sabés con que inocente excusa hablarle. No es por no saber chamuyar me parece, pasa más porque son situaciones complicadas y que uno no sabe manejarlas. No estás en un boliche, en un bar o en alguna fiesta, que presta más para un acercamiento. Los lugares públicos son generadores de falsas ilusiones. No digo que es tajante mi teoría. Pero cada vez más me junto con gente que vivió una situación en la vía pública, sea hombre o mujer, y no saben como enfrentarla, quieren empezar una charla pero como que no da. A veces imagino que estarìa copado que haya una especie de aparatito que te diga "acercatelé a tal persona con tal tema como excusa". Perdería mucho la magia de que uno tiene que lidiar con la derrota y la victoria. Que depende de uno romper la incertidumbre que nos trae la otra persona. Igualmente no deja de ser algo que generaría más parejas, o más sexo entre todos los habitantes de esta bendita ciudad, y de otras también. Creo que no queda otra que la de acercarse, perder los miedos y jugarsela. Si te fichas con una mina o con un flaco, usa alguna táctica inteligente para intentar descubrir que hay detrás de esos ojos que te llamaron la atención, o de esa mirada que te atrapó por completo o de esas piernas que te dejaron onmubilado. El NO ya lo tenemos. Capaz con alguna buena maniobra se transforma en SÍ y tenemos una noche apasionada, o conocemos al amor de nuestras vidas. Las mejores historias tienen estos tintes. El de los bondis, el de los subtes, el de la calle, el de una plaza. Lugares no tan relacionados con lo nocturno, sino con el día. Con el verde, con el ruido, el caos y el transito. Siempre está uno, con el ipod, escuchando algún tema o un disco que nos hace cantar y que la gente nos mire como locos. No nos importa, y seguimos en nuestro mundo. Levantamos la cabeza solamente si vemos a alguién que nos llama la atención. No hablo de un par de tetas ni un buen culo, en los casos de los hombres. También hay que mirar el misterio de una cara y de esas facetas que tiene una mujer, que va más allá de su físico. No dudamos que todos los hombres caemos en esas atracciones fìsicas. Algunos vemos otras cosas, además de las mencionadas. Hay que jugarsela más. Creer en uno. Buscar nuestra propia película. Darle otra veulta de tuerca a la vida. Es solo una cuestión de actitud. De creersela. Prestemos atención a las mínimos detalles. Ahí está la clave del éxito. Existen los destinos. Es sólo cuestión de darle una mano y ayudarlo a que nos cruce con la persona indicada.

" El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos " William Shakespeare

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