lunes, 18 de octubre de 2010
DULCE CONDENA
Si te tengo que llorar un año, lo voy a hacer. Si te tengo que esperar, también lo voy a hacer. Si tengo que subir un post cada vez que tenga ganas de llamarte también lo voy a hacer. ¿ Cuántas cosas querés que haga por vos ? Las que sean necesarias las voy a hacer y no me voy a arrepentir. Te extraño. Te pienso. Te necesito. Te siento. No soy poeta, no puedo rimar o hacer poesías filosóficas. Te quiero a mi manera, de frente, sin vueltas, jugandomela. Todavía tengo la esperanza que algún día sientas lo mismo. Que vuelvas. Que una lluviecita te haga recordar cuando nos metíamos en la cama y nos quedabamos durmiendo sin importarnos qué hora era ni qué teníamos que irnos a nuestras obligaciones cotidianas. No te imaginás lo bien que me hacías. Cuando yo estaba triste, te tenía a vos, tenía tus abrazos, tus besos, tus todo. Es verdad, no eras la mina más demostrativa del mundo conmigo porque no lo sentías. A mi me alcanzaba. Me alcanzaba que estés. Que te pueda llamar y vos te ofrescas a escucharme. A bancarme. A soportarme. A consolarme. A mostrarme que estabas. En estos días me está faltando ese algo tuyo. Pensé que empezabas a ser un recuerdo. Lentamente ese recuerdo se fue transformando nuevamente en necesidad. Esa necesidad de que llegue el viernes y no tener que preocuparme por organizar algo o buscarme alguna mina para salir. Sabía que te tenía a vos. Con eso era feliz. Con eso era el tipo más feliz del mundo. No puedo interpretar tus causas para que no la sigamos viviendo como la vivíamos. Las entiendo. No las puedo interpretar. Ni meses en terapia. Ni meses con mis amigos explicandomelo me lo pueden hacer entender. Será una obsesión o un amor puro. No tengo la respuesta. A mi nunca me importo ni me va a importar que me digan lo que me dicen de vos. Tendría que pensar más en mí y menos en vos. Pero no te puedo sacar de mi cama. Es como que te pegaste en mi colchón, dejaste la huella ahí y no te puedo borrar. Ni el eterno resplandor de una mente sin recuerdos ni el botón de click creo que me ayudarían. La ayuda es que vengás acá ahora, mientras escribo, que me acaricies, que me pidas que apague la tele, que me abraces y quedarme dormido. Sos una droga. No puedo creer como con vos no necesitaba otra cosa para dormir. Eras un rivotril en su dosis más alta. Eras más que un buen sexo. Hoy no extraño garchar con vos. Hoy extraño la parte más sentimental tuya. Extraño Rosario. Extraño los días de puro amor. Extraño tus te quiero. Extraño tus olores. Extraño tu divismo. Cortar la semana, dormir con vos. El sólo hecho de estar acostada en mi cama. No pido más que eso. No tengo una forma de reconquistarte. Es una utopìa. Todo lo que te puedo ofrecer, vos lo sabes. La simpleza que yo te puedo dar es innegociable. Me encantaría que leas todo mi blog para que te des cuenta cuanto te quiero. Ni siquiera me compararía con lo que otra persona haría por vos. Lo que hago, no lo comparo. No me importa compararlo. No pasa por quién hace más por vos ni por quien te coge mejor. Me hablan de vos y me caigo de culo. Veo una foto y te veo cada día más hermosa. Es como que progresas en cuanto a lo que me haces sentir. Tendría que ir retrocediendo. Pero cada vez más caigo en vos. No en tus garras. En vos. No podría decir que tomaste mi vida por completo. Te llevaste una parte de mí. Mi alma. No me pertenece. Es tuya. Como cada pensamiento mío es tuyo. No pasa por ir a ver Calamaro. No pasa por estar en ese momento con vos. Pasa por otro lado. Pasa por compartir. Por disfrutarte. Las contradicciones son permanentes y necesarias. Tuve días que eras historia. Después vienen los días que sos presente. Cuando sos presente, no puedo pisar el futuro y tengo que recapitular el pasado. Una oportunidad es lo que pido, a veces. Me lastimo mucho por vos. No me quiero. Dejo mi orgullo. Creo que no es el problema el orgullo. El problema es darte tanta importancia. No aceptar el no. Obligarme a recuperarte. Sentenciar un sí definitivo. No quiero vueltas. Quiero saber que estás. Me arde. No estoy disimulando. Estoy siendo de nuevo yo. Cuantas veces soy yo. Cuantas veces fui tan frontal con vos. Cuantas veces dejé todo por un beso tuyo. Algo mío ojala mantengas, en algún lugar escondido de tu corazón. Siento tu fragilidad en las tinieblas. Siento tu llanto oculto en esas noches. Sé que detras de tu dureza se esconde esa fragilidad. Esa cosa que no mostrás. Que yo se que la tenés. Que vos sabes, que yo se que lo sé. Ser socio de la soledad es algo frecuente. Ser socio de tu amor es algo que me desespera. En cada una de tus cosas quiero volver a estar. Cuando todo era confusión. Cuando dudaste en seguir conmigo. Cuando dejaste la joda atrás, porque sabías todo lo que te podía dar. Cuando el cuando dejo de ser cuando y se transformó en cómo. En cómo me haces sentir cada vez que nos volvemos a ver esporadicamente. En cómo me lastima saber que estas con otros pibes. No sabés cómo me lastima. No lo puedo madurar. No se por qué creo que todavía me perteneces. Pertenecer, de eso se trata el asunto. Me hacías pertenecer al grupo de los felices. Me transformaste en un dependiente de tu ser. Llegaste a que caiga a lo más bajo que pueda caer una persona. Me arrestré por tu amor. Entre no me olvides, me deje nuestros abriles olvidados. Eran tiempos dorados, de un pasado mejor. Si estaría con vos de nuevo en el Luna Park no te soltaría más. Te dejaría adentro de mi auto y te llevaría directo a mi casa. Sería una especie de secuestro pasional, pero sin forcejeos. Un secuestro de amor. La locura a la que me transportas no la negocio. Me vuelve más sensible. Me conmueven cosas que antes no me conmovían. Camino por la calle y miro las cosas con otros ojos. Cada lugar, cada rincón de la ciudad que recorrimos juntos, son el sabor del ya no ser. El dolor del vacío. De que nunca vamos a volver. Fijate a que nivel llego mi adicción. Si bien no se como volver a tenerte, tengo una última ficha. La tengo que cuidar. Es oro. Es lo último y lo único que me quedan para invertir la situación. Si con esa ficha no logro mi objetivo, recién ahí vas a empezar a ser un fantasma. De hecho, sos un fantasma, pero que esta dando vueltas en mi cuarto. Que toca mis paredes, que desordena mi ropa, y a vecés tira una remera que te olvidaste acá, como para mostrar que estás presente. No sé para que lo hace tu fantasmita, yo se que estás. No hace más que desordenarme mi placard. Puedo escribir todos los renglones del Word, puedo ocupar todos los espacios posibles en imágenes tuyas. No te cambio por nada. Sos lo mejor que tengo, aunque no te tengo. Sos tan vos. Pasemos a otro tema. Pero no puedo. No se puede vivir sin amor. No se puede vivir sin tu amor. Nos volveremos a ver. No creí que iba a llegar a decir esto. Me estás atrapando otra vez.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario