No tenía pensado subir un post desde Rosario, incluso no tenía pensado escribir hasta que vuelva a Capital.
El día empezó temprano, a eso de las 6 de la mañana cuando nos subimos al auto y emprendimos viaje. Un viaje que fue corto, en el cual me puse la música al hombro, y que seguramente por eso, se hizo muy breve. Me pasé de rosca desde temprano, arrancar la gira a las 10:30 de la mañana no es muy saludable. Pero era necesario para combatir a los fantasmas del pasado. Tengo que admitir que dieron vuelta en mi cabeza en más de un momento. Me la banqué bien, y sin chistar. Estoy escribiendo en la misma computadora, que bueno, los que saben un poco la historia de Laura y Gabriel, saben a lo que me refiero. En próximos posts tocaré el tema más profundamente. Ahora, estoy en un momento de paz mental, de relajación, de no entender mucho las cosas que estoy escribiendo. Creo que por eso me la jugué a poner en práctica lo que me esta pasando. Porque es el estado "sin filtro". Los chicos duermen, y yo decidí salir sólo. Estoy en Rosario, no me podía privar de no salir una de las dos noches que tengo. Salí, fui a tomar una birra con una amiga de la facultad que casualmente está acá, y luego a terminar unos asuntos pendientes. Cuando volví el hostel, vi la computadora vacía, un silencio contagioso para un estado de escritura ideal y el saber que estoy en un lugar que fui feliz. Y que ahora también lo estoy. Con otra gente, con otra cabeza y venciendo a todos. Los detalles del viaje serán narrados más adelante, que por cierto, fueron muchos y muy divertidos (eso que queda un día y monedas). Hasta ahora es un contraste a mi ultima estadía en esta ciudad. Igualmente, sigo pensando que hay algo mágico acá. Será el amor, o capaz el culo que tienen las rosarinas, que son para hacer un monumento (y no a la bandera precisamente).
Una vez más, Rosario es Central. Y una vez más, se equivoco Sabina. Al lugar donde has sido feliz, sí deberías tratar de volver: para enterrar esos recuerdos que no merecen espacio en mi estado actual. Chau recuerdos, bienvenida primavera rosarina. Chau Laura.
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